La difícil tarea de que recuerden que eres catalán cuando has triunfado

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Estimado, o no, director del ABC:

Tengo más dudas que los de Hazte oír en una fiesta de intercambio de parejas con la música a tope. Te lo explico. Resulta que soy catalán. Sí, ya lo sé… ya está el típico catalán… bla, bla, bla… 3%… bla, bla, bla… Pujol… bla, bla, bla… victimisma, enfermo, paleto… bla, bla, land. Sí. Soy catalán. Nací un 6 de septiembre en Barcelona. Pues bien, durante muchos años me han hablado del futuro. Mis profesores me hablaron del futuro. Mis padres me hablaron del futuro. Cada vez que salía el rey Juan Carlos I de España y un poquito de Botswana por la tele, me hablaba del futuro. Cuando los diferentes presidentes de gobierno me decían que les votase, me hablaron del futuro. Incluso Rodrigo Rato habló del futuro. Pues nada, ya estoy en el futuro. Hoy, 2 de marzo de 2017, ya estoy en el futuro y, perdona mi lenguaje pero, ¡vaya mierda! Hay tipos raros que viajan en autobús diciéndote que los niños tienen pene y las niñas, vulva (espero que no se hayan pasado muchas horas observando para llegar a esa conclusión). Hay políticos imputados por poner urnas de cartón para que más de dos millones de personas voten. Que si hubiese sido para elegir la mejor canción de Kiko Rivera, ya me parecería bien. Cadena perpetua, incluso. Hay gente que pone micrófonos en floreros, ministros que se ponen micrófonos en su despacho y periodistas que se ponen delante de un micrófono porque el puesto de florero de ministro ya estaba ocupado. ¡Hola, Marhuenda! En resumen, el futuro que nos pintaban es una rotunda y completa porquería. Además, nos dijeron que teníamos que ser geniales. Los mejores. Debíamos sacar buenas notas, trabajar mucho, ganar poco y quejarnos menos. Nos dijeron: España va bien. No bien, no. Muy bien. Pues hay catalanes que lo han hecho. Han sacado buenas notas. Han creado empresas. Han triunfado en el deporte. Han logrado avances en la medicina. Y han ganado el premio de arquitectura más importante. También hay catalanes que han robado, han mentido, han fracasado o han cometido los peores crímenes. La pregunta es, ¿por qué cuando un catalán triunfa, se le adjetiva como español y cuando fracasa, se recupera instantáneamente su origen catalán? Ah, ya… es una conspiranoia… bla, bla, bla… estáis enfermos… bla, bla, bla… demagogia, bla, bla, land.

Lo que sucede es que mal vamos si la sensación de poder aparecer en vuestro periódico como catalán es más fácil si uno ha cometido algún acto delictivo o ha fracasado en su profesión. Pero, claro, es una sensación… bla, bla, bla… son imaginaciones tuyas… bla, bla, bla… es que tienes la piel muy fina… bla, bla, land. Bueno… Moonlight.

¡Que no cuesta tanto! Que si unos arquitectos catalanes han ganado el Pritzker, se dice y no pasa nada. Que si gana Marc Márquez un mundial se dice que es catalán y a nadie le explotará el cerebro. Que si Pau Gasol tiene una carrera brillante en la NBA se le adjetiva como catalán y ya está. Y si Albert Rivera… bueno, en ese caso, ya está bien que le llaméis español. Él es el primer interesado.

En fin, tomad ejemplo de la CNN. Ellos sí saben que los arquitectos son catalanes.

cnn

#Àlex_Ribes

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