La alegría de la huerta

violar

Estimado, o no, Jorge:

Quien viole la Constitución se debe atener a las consecuencias”. Uf, no sé qué decir. Me has dejado un tanto intranquilo. Al utilizar el verbo violar he pensado en las consecuencias que insinúas. La primera de ellas es, evidentemente, dejarla embarazada. Eso generaría un culebrón que ríete de Antena 3 por la tarde. Al fin y al cabo, la Constitución tiene muchos padres. El pobre niño o niña nacido de esa unión vía referéndum (que es a lo que supongo que te refieres como violación) tendría varios abuelos. Gritaría ¡¡¡abuelo!!! y de los que quedan vivos le saldrían unos cuantos fachas, el abogado de la infanta y algún militar trasnochado que se sentiría aludido. Pobre retoño.

Ya sé que la primera acepción de violar en el diccionario de la RAE es infringir o quebrantar una ley, un tratado, un precepto, una promesa, etc, pero es que el nivel de chulidina es tan elevado en esta época que cada vez que veo a un señor con cara de dormir poco y reír menos me entra un cierto desasosiego. Podría haber sido peor, eso sí. A tu alcance estaban verbos como destruir, masacrar, pisotear o triturar. Podemos estar contentos de que hayas elegido el verbo violar. Aunque quiero dejar claro que la acción de violar es uno de las peores delitos que puede llevar a cabo una persona. Con eso no quiero hacer ni un solo segundo de broma. Lo que sucede es que la elección del léxico no suele ser casual y a veces tendemos a utilizar determinadas palabras para que nuestro mensaje resulte más apocalíptico. “Quien no respete la Constitución se debe atener a las consecuencias”. Quizás esta afirmación sea menos agresiva, ¿no? Aunque aún está en un nivel Travis Bickle o Harry el Sucio.

De todas maneras, yo a la Constitución no le veo ningún sex appeal. Está como muy ajada. Aunque la conviertas en un e-book, la pobre no acaba de amoldarse al siglo XXI. Necesita una buena dosis de Gerovital; unas vacaciones; un novio más joven, tipo referéndum de autodeterminación, referéndum monarquía o república… no sé… algo que la anime. Es que tengo la sospecha de que cuando un montón de señores con cara de dormir poco y sonreír menos defiende algo con tanto ahínco, es que nada bueno puede suceder. Detrás de los mejores proyectos jamás hay una nube de caspa, prohibiciones, amenazas, acciones coercitivas o persecuciones judiciales. Detrás de los proyectos que triunfan siempre hay ilusión, la promesa de algo mejor, sonrisas, esperanza… Martin Luther King dijo: “tengo un sueño”. Barack Obama dijo: “yes, we can”. Los niños de Verano azul dijeron: “del barco de Chanquete, no nos moverán”. No dijeron “tengo una Constitución que no votaste y como la violes te deberás atener a las consecuencias”. ¡Es que destrempa! ¡Que así no se seduce a nadie! ¡Sonríe, Jorge, sonríe! ¡Que así no se liga! ¿Cómo le entrabas a las chicas cuando eras un bello mancebo? ¡Oye, guapa, o bailas conmigo o atente a las consecuencias!

Pues nada, a la espera de que salga la película, te he de decir que a mí el libro no me acaba de convencer. Es muy triste y los conflictos no se acaban de resolver. Ya sólo nos queda esperar a que la versión cinematográfica la dirija Isabel Coixet.

Àlex_Ribes

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