La dictadura suave de Victoria Prego

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Estimada, o no:

Decía Ernst Lubitsch que tragedia más tiempo, igual a comedia. En el caso del periodismo español parece que tragedia más tiempo, igual a mentira. Y es que no hay maltratadores amables, acosadores simpáticos, agresores empáticos o dictaduras suaves. Es incompatible. Un dictador puede ser un malnacido, un monstruo o un indeseable pero no puede ser suave. Se trata de un oxímoron. Y cuando alguien califica de suave la dictadura de Franco lo único que parece pretender es dotar de humanidad un régimen que jamás la tuvo.

Salvador Puig Antich fue ejecutado el 2 de marzo de 1974. Y el garrote vil no fue suave. Explícaselo a su familia. Diles, mirándoles a la cara, que los últimos años de la dictadura franquista fueron suaves. Un año y unos meses después, el 27 de septiembre de 1975, el régimen “suave” ejecutó a cinco personas en Madrid, Barcelona y Burgos. Dos meses antes de pudrirse, al dictador no le tembló el pulso para seguir matando.

Suave es un adjetivo que no se puede aplicar a ninguna dictadura. Las dictaduras jamás son suaves. Pueden ser violentas, castradoras, opresoras, censoras pero jamás suaves y cualquier juego de palabras que pretenda restar maldad a lo que fue el franquismo es, simplemente, un insulto a la inteligencia. No fueron suaves sus métodos represivos. Y las balas de goma de la policía, las torturas en las comisarías, las condiciones de vida en las prisiones, la censura o las ejecuciones no tienen absolutamente nada que ver con ese adjetivo.

Por cierto, lee lo que dijo el embajador estadounidense en Madrid, Wells Stabler el 27 de septiembre de 1975:

“El Gobierno de España ha ejecutado a los cinco terroristas condenados, dos de ETA (separatistas vascos) y tres del FRAP (marxistas-leninistas a su manera). Fueron ejecutados por un pelotón de fusilamiento en lugar de haber sido sometidos al garrote [vil], en un cambio presumiblemente concebido para evitar la repulsa internacional contra el método de ejecución medieval que ha sido la norma aquí (por ejemplo, la ejecución de Puig Antich en 1974)”. Llamarle dictadura medieval se hubiese acercado más a la verdad.

Àlex_Ribes

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