Nunca hace un buen día para un fusilamiento #RosaDíez

rosa díez

Estimada, o no:

Una vez, en el precioso Port Vell de Barcelona (la capital de esa nación que tanto detestas) me crucé con un niño que le dijo a sus padres: “hoy hace un buen día para un helado”. La asociación de ideas con tu tuit ha sido inmediata. Sin embargo, el niño pidió sutilmente un helado y tú pides explícitamente un fusilamiento. Lo que me lleva a dos conclusiones. La primera es que no tuviste infancia. Porque, si hubieses experimentado con toda su intensidad esa maravillosa época, buscarías más helados que fusilamientos. La segunda conclusión es que no pareces muy feliz. Conociendo de sobras ese museo de odio, de resentimiento y de amargura que es el timeline de tu Twitter es fácil llegar a la conclusión de que alguien te robaba los helados. No sé si era catalán pero sospecho que en algún momento de tu vida una persona te cambió la humanidad por algo parecido a la derrota de sentido común y la sensibilidad.

Hoy hace un buen día para recordar a Lluís Companys, fusilado por sus ideas. Companys, Rosa. Se escribe Companys. Es bueno recordar que en este país antes se fusilaba y ahora se persigue judicialmente a quienes ponen urnas, a quienes preguntan al pueblo. Se persigue a quienes provocaron que 2.300.000 personas depositaran una papeleta en una urna de cartón. 2.300.000 personas. Y delante, como un muro, la ley, los tribunales, un gobierno incapaz de dialogar y la sensación de que al final el referéndum para saber lo que pensamos los catalanes se deberá hacer con el peso de las amenazas pendiendo de nuestras cabezas. Amenazas. Imposiciones. Mentiras. Miedo. Ése es el menú. Triste. Muy triste.

Y hoy también hace un buen día para un helado. La primavera ya se anuncia. Empieza a hacer calor. La vida explota en las retinas. La gente pasea. Hay niños en los patios de las escuelas. El tráfico está fatal, como siempre. Hay alguien que busca su móvil para hacer una llamada. Hay alguien que la recibe. Y hay catalanes en las calles. Personas. Seres humanos. Hay gente que quiere la independencia de Catalunya y hay gente que no. Contémonos. Sin amenazas, sin imposiciones, sin mentiras y sin miedo. Contémonos. Y aceptemos la realidad, que siempre va muy por delante de la legalidad. Esa realidad que seguirá siendo maravillosa, aunque algunos se hayan olvidado ya del sabor de un buen helado en un día brillante. Es la vida, Rosa. Es la vida.

Àlex_Ribes

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