Que te meto con el Twitter, Sole

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Estimado, o no:

Ira: sentimiento de indignación que causa enojo; apetito o deseo de venganza; furia o violencia de los elementos de la naturaleza. Eso es lo que nos dice el señor RAE. El ritmo cardiaco aumenta, la respiración se acelera, los músculos se ponen más duros que la cara de Félix Millet y el flujo sanguíneo se dispara. Te sientes tenso, agresivo, como Jiménez Losantos cuando… Bueno, te pones como Jiménez Losantos en cualquier momento de su vida.

Pero, ¿cómo se puede salir de un estado iracundo? Una posibilidad es que te des un fuerte cabezazo con una pared. Sin embargo, la pared no tiene ninguna culpa y después hay que pintarla. También podrías empezar a correr como Forrest Gump hasta llegar al mar. Y si el estado de cabreo continúa, dar media vuelta y continuar corriendo. También cabría la posibilidad de que te fueras a vivir solo a una isla inhabitada. Pero la fauna y flora tampoco tienen ninguna obligación de compartir el espacio con un ser iracundo, maleducado y falto de cariño.

De todas formas, y más allá de tu estado emocional desequilibrado, lo que más me llama la atención es por qué se escriben este tipo de tuits. Me explico. Si yo escribiera: “la obra de Edward Hopper es maravillosa” miraría las notificaciones con la esperanza de que alguien compartiera los mismos gustos que yo. Por lo tanto, supongo que si has escrito “GOLLLLLL JODERRR JODEROS PUTOS CATALUFOS DE MIERDA. PUTO ASCO DE EQUIPO PREFIERA QUE GANE ANTES EL MADRID QUE ESTA PUTA MIERDA” es porque quieres tejer una red de intereses comunes con otras personas. Eres un hombre blanco cabreado que busca a otros hombres blancos cabreados para crear sinergias de hombres blancos cabreados. Quizás estás esperando a alguien que te diga: “COÑÑÑÑÑÑO JODERRRR CUÁNTA PUTA RAZON TIENES. JODEROS PUTOS CATALUFOS. HALA MADRID. VIVASPAÑA”. Será entonces cuando las redes sociales creen la chispa del amor entre desconocidos. Se cruzarán likes, retuits… alguien seguirá a otro hombre blanco cabreado y los hombres blancos cabreados ya no se sentirán tan solos en su paso por este valle de lágrimas que es la inmadurez emocional permanente. Porque, nos guste o no, están los que odian quemarse la lengua con la sopa, los que odian los capuccinos con un corazón dibujado en la crema, los que odian las sandalias con calcetines y los que odian a los catalanes. Es más, están los que se odian a sí mismos pero no se atreven a confesarlo en el Twitter. “GOLLLLLL. JODERRR NO TENGO VIDA PROPIA. SÓLO ODIO. PORQUE SOY UN HOMBRE BLANCO CABREADO. AH… Y JODEROS PUTOS CATALUFOS DE MIERDA”.

Contra la ira, dilación”, dijo Séneca. “La ira es un caballo fogoso; si se le da rienda suelta, se agota pronto por un exceso de ardor”, afirmó William Shakespeare. “Que te meto con el mechero, Sole”, dijo un iracundo anónimo en lo que sería la protohistoria de Twitter y la confirmación de que estamos fatal.

Àlex_Ribes

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