Catalanofobia autocumplida

oteki

Estimado, o no:

¿Así que en tu viaje a Catalunya todos los catalanes con los que te has cruzado (excepto los encantadores mossos) han sido unos bordes? Pues ya es mala suerte. Vamos, que no se veía tanta mala suerte desde que Montoro se quedó encerrado en un ascensor con veinte cheerleaders y le sonó el despertador justo en el momento en el que iba a hacer un touchdown. ¡Dame una P… y una R… y una I… y una N… y una G… y una A… y una D… y una O! ¡PRINGADO!

En fin, se ha debido producir una serie altamente improbable de circunstancias que te han llevado a esa trágica conclusión. Porque que el taxista, el recepcionista del hotel, los camareros, los vendedores de las tiendas en las que habrás comprado, los pasajeros de los metros que hayas cogido, los conductores de autobús en los que hayas viajado, los que venden las entradas en los museos, los controladores de las entradas de los museos, los músicos callejeros que ya son más catalanes que las mongetes amb botifarra, los vendedores de comida para las palomas de Plaça Catalunya y los miles de personas con las que te hayas cruzado en tu estancia por las calles de Barcelona se hayan comportado con la misma alegría que Cristiano Ronaldo cuando un compañero le quita un gol, es mucha, pero que mucha mala suerte. Yo de ti empezaba a invertir en todos los juegos de azar porque has consumido la mala suerte para veinte vidas, una prórroga y un gol de Sergi Roberto.

De todas formas, tengo una teoría sobre lo que te ha sucedido. Quizá me equivoque pero es lo que Robert K. Menton definió como profecía autocumplida. En su libro “Teoría social y estructura social” Merton afirmó que es una definición falsa de una situación que despierta un nuevo comportamiento que hace que la falsa concepción se vuelva verdadera. Por ejemplo, si piensas que los catalanes somos raros, si vienes con la preconcepción de que somos unos pedantes, de trato difícil y ególatras es probable que en una cena te sienten al lado de Albert Serra. En cambio, si vienes sin prejuicios y con la concepción de que hay catalanes listos, tontos, simpáticos, antipáticos, guapos, feos, silenciosos y ruidosos como hay gallegos listos, tontos, simpáticos, antipáticos, guapos, feos, silenciosos y ruidosos, es probable que la única profecía autocumplida que se produzca es la de disfrutar del viaje. Por este motivo, parece recomendable que confíes en los preservativos. Si no, dentro de nueve meses pensarás que algún duende catalán cabrón se dedicó a pincharte esa caja de condones que guardabas en la guantera del coche a 40 grados a la sombra.

Àlex_Ribes

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