El final feliz de Margallo

margallo

Estimado, o no, Margallo:

Supongo a que a ti también te gusta la primera escena de “El Padrino”. Vemos a Vito Corleone acariciando a un gatito, sentado en la mesa de su despacho, mientras Bonasera le pide que se vengue de quien ha deshonrado a su hija. La magnífica luz cenital color crema de Gordon Willis baña el lugar. Apenas se le ven los ojos a Marlon Brando.

Vito Corleone:

Bonasera… Bonasera… ¿Qué le he hecho siempre para que me trate con tan poco

respeto? Viene a verme como amigo, después la escoria que deshonró a su hija

sufrirá desde este mismo día. Y si en ocasiones como esta, un hombre honesto se

crea enemigos, también yo me los creo. Desde ahora le temerán.

Después Bonasera le besa la mano y arrastra su dignidad por el despacho de Vito Corleone. Una escena magnífica.

El mundo de la política en ocasiones tampoco se desvía tanto del cine. Intercambio de favores. De eso se trata, supongo. Tú no te posicionas a favor de Catalunya y yo… Por cierto, ¿qué favores debes? Estaría bien saber si esos favores los vamos a pagar todos, ¿no crees? ¿Cuáles son esos favores que se deben y que han provocado que te pavonees en la televisión de ultraderecha? ¿Se han pagado o se pagarán con fondos reservados? ¿Cuáles son las contraprestaciones? Porque si el ego te ha llevado a autoelegirte como el Bonasera de la diplomacia y a airear el besamanos en la televisión, estaría bien saber qué precio comportan esos favores. Y, sobre todo, ¿acaban con un final feliz?

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Àlex_Ribes

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