Rajoyman, el nuevo superhéroe Marvel

rajoy

Ha nacido un nuevo superhéroe Marvel. No adquiere una fuerza descomunal como Hulk cuando se cabrea (tartamudea un poco, eso sí), no confecciona telas de araña al instante entre edificio y edificio como Spiderman, no desafía las leyes de la armonía como Kiko Rivera, pero nuestro héroe es el máximo defensor de la democracia. No olvides su nombre. Se llama Rajoyman y quizás Montesquieu no estaría orgulloso de él, pero a Stan Lee le hubiese encantado conocerlo antes.

Rajoyman defiende tanto la democracia que, cada vez que le hablas de un referéndum de autodeterminación, se pone más tenso que los de Hazte oír en un Sex Shop. ¿¿¿Penes y vaginas de plástico??? ¡¡¡Trae el autobús ahora mismo!!!

Las urnas son su kriptonita si quienes las quieren poner son catalanes. Ya sean de cartón o de plástico, las urnas debilitan su enorme capacidad oratoria. Se le lengua la traba y altera el orden sintáctico como si fuese un Yoda pasado de Burundanga. Pero, ya se sabe, todos los héroes tienen debilidades, como Panamá para José Manuel Soria, los bustos de bronce para Cristiano Ronaldo o las mujeres para el innombrable. ¡Qué bárba… ridad!

Rajoyman tiene en los tribunales a sus principales aliados. Es con ellos cuando el poder ejecutivo y el legislativo tienden lazos de amistad y crean sinergias contra los que quieren romper la unidad de ese país donde hay malos, malotes, que quieren votar. La lástima es que en esta nueva temporada el poder legislativo se le ha ido un poco de las manos. Pero, cuando se ve perdido, siempre está cerca Riveraman, otro superhéroe Marvel, dispuesto a ayudarle con su poder de la ubicuidad ideológica. Y además… ¡es tan guapo!

Rajoyman, el superhéroe de los hilillos de plastilina en ascenso vertical, de las indemnizaciones en diferido, de las pantallas de plasma, del monolingüismo militante, de los “ya tal” como elipsis ante preguntas incómodas, de Bárcenas como palabra tabú, del humano acto de tragar saliva antes de preguntar ¿y la europea? y, sobre todo, de los muy españoles y mucho españoles. Porque España no es como Venezuela, hombre ya. Aquí se nos sale la democracia por los poros y, además, los jueces no toman cañas de cerveza con presidentes autonómicos a los que investigan, las infantas tienen estudios universitarios pero no saben lo que hacen sus maridos y las sedes de los partidos no se pagan en negro. Aquí vemos la viga en el ojo ajeno y la paja en el autobús de Hazte oír… Ups, no era así… creo.

No olvides su nombre: se llama Rajoyman y acaba de escribir el tuit del año.

Àlex_Ribes

Em pots seguir a

logotw  Twitter @blogsocietat 

Unknown Facebook

Llibre a la venda

poster

Advertisements