Personas que confunden el catalán con una lengua élfica

graciats

Estimado, o no:

Todo mi cerebro, cada neurona, cada gramo de grasa que no consigo hacer desaparecer de mi barriga cuarentona y cada molécula catalana incrustada en el cuerpo que conforma a este bloguero despistado te diría: de res, amic. Que tinguis sort i el camí faci baixada. El problema es que no sé qué responder a un “graciáts”. Tengo la impresión de que es alguna lengua élfica, tipo noldorin o sindarin, que no corresponden a laxantes, sino a esas lenguas que inventó Tolkien para El señor de los anillos (la versión normal, no la porno). Pero como no soy ningún noldor, ni sindar, sino solamente un catalán nacido en Barcelona, déjame que te responda: gràcies per la intenció però aquest “graciáts” té de català, el mateix que Frodo de narcotraficant.

Por cierto, y cambiando de tema, cuando os referís al catalán como dialecto, ¿respecto a qué lengua en concreto es un dialecto? Tengo entendido que dialecto es una variante geográfica de una lengua asociada con una determinada zona. Por ejemplo, lo que se habla en el aparcamiento de una discoteca a las siete de la mañana es un dialecto del castellano, del catalán, del inglés o de vete a saber qué lengua. Hay tipos, de hecho, que hablan como la niña de El Exorcista y son capaces de explicarte en latín que se pensaban que la pastilla que les dieron era un Gelocatil, aunque el logotipo de Superman y el color amarillo les hiciese sospechar. Eso sí, a pesar de que no se les ha ido el dolor de cabeza, han aprendido una nueva lengua. Y eso es de agradecer. Bibere humanum est, ergo bibamus. Pastillitum de colorum, raritum est.

Pero antes de que me dé por recuperar los apuntes de latín, déjame que te explique una cosita: el catalán es un dialecto del latín y, a estas alturas de la película, es sobre todo una lengua. Tiene una gramática propia, una potente comunidad lingüística detrás y una producción literaria que, por ejemplo, provoca que Catalunya y Balears estén presentes en la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Boloña. En fin, como dijo el tipo de la discoteca recordando a Petrarca: vos vestros servate, meos mihi linquite mores. O, lo que es lo mismo: sigue tu propio camino y déjame seguir el mío.

Àlex_Ribes

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