El día en el que Colón necesitó un GPS

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Estimado, o no:

Me he emocionado. Te lo digo en serio. Tu alegato histérico (perdón, histórico) en favor del Spanish Love Tour de personajes como Hernán Cortés por tierras mexicanas ha sido precioso. Solamente he echado de menos la música de un pasodoble. Esto cualquier ambientador musical de RTVE te lo puede arreglar en un plis, plas (por cierto, así debían sonar las pacíficas bofetadas de los conquistadores a los indígenas, ¿no?).

Pobre Moctezuma. El emperador, en un arranque de inocencia y como si se tratase de un muñeco de los Lunnis, hizo saber a las casi quinientas mil personas que habitaban Tenochtitlán que un conquistador español llamado Hernán Cortés iba a visitar la ciudad. Como si fuese el alcalde de Bienvenido, Mr. Marshall ordenó que debía ser recibido con regalos y atenciones especiales. Pensaba que era el dios Quetzalcóatl. Un poco como pensaron los madridistas cuando ficharon a Woodgate (¿quién es Woodgate? Exacto, ésa ya es la respuesta).

El caso es que las potencias extranjeras que llegaron a América Latina provocaron la pérdida del 60% del patrimonio tangible e intangible, más de mil idiomas indígenas fueron reemplazados por seis lenguas y hay informes que estiman entre 60 y 70 millones las víctimas de aquellos bolos de paz, música y amor. En El saqueo cultural de América Latina (Debate) el escritor venezolano Fernando Báez responsabiliza a Cortés de la matanza de los indios taínos en La Española y de la destrucción de la ciudad sagrada de Choluca.

Matanzas, violaciones, saqueos, destrucción de patrimonio cultural… y todo, POR AMOR. ¡Qué maravilloso es el amor! Sobre todo, cuando te envuelves en una bandera y la tela no te deja ver la realidad. Entonces el amor es… anestésico.

Al final, claro, España no fue colonizadora. No desaparecieron los sistemas políticos y organizativos de los pueblos indígenas americanos, no perdieron su soberanía, no se menospreciaron o estigmatizaron a los pueblos originarios y no se les convirtió en esclavos. Porque, claro, se abrieron academias de castellano con tarifa plana y horarios flexibles y el virrey era un programador cultural que hoy te montaba un Festival de Música Avanzada tipo “No son disparos, es percusión con armas de fuego” y mañana una exposición sobre “Tu religión no mola, la mía, sí”.

En fin, estimado, o no, poco celebran los países sudamericanos su independencia de España. Y es que, en caso de haber existido la misma tecnología que ahora, estoy seguro de que le hubiesen regalado con gusto un GPS a Colón.

Àlex_Ribes

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