Esto la Fiscalía te lo… en fin… ah… uh… oh… y eh…

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Estimado, o no, exministro:

Hace tiempo, en un reality show sobre policías, pude ver la detención de un ladrón al que pillaron con las manos en la masa dentro de un coche. Lo más divertido del caso es que el tipo en cuestión estaba muy indignado con el dueño del vehículo. Y es que le echaba la culpa de dejárselo abierto. Hay que tenerlos del tamaño de Saturno (con anillos y todo) para trasladar la culpa de tu acto delictivo al propietario del coche que estás robando, pero así funcionan los resortes de la mente humana. Cuando nos han convencido de que siempre puede haber alguien cerca a quien echarle la culpa, lo más lógico es que el animal acorralado que llevamos dentro decida atacar o huir. Ya lo dijo el gran filósofo que es Homer Simpson: si algo va mal en la central nuclear, culpa al tipo que no puede hablar en inglés.

He observado que, cada vez que te pillan con las manos en la masa, te indignas. Te indignas mucho. Elevas el tono de voz, te pones más rojo que un testículo dentro de un tanga de una talla demasiado pequeña y gesticulas indignado. ¿¿¿Cómo puede el mundo pensar que he hecho algo malo??? ¡¡¡Yo, que le doy medallas a vírgenes y soy el católico número dos en la lista de los Vatican awards, después del santo padre!!! ¡¡¡Qué indignado que estoy!!! ¿¿¿Pero no véis lo buenote que soy??? ¡¡¡Que tengo una carona de angelote renacentista que echa para atrás, hombre ya!!!

Te indignas. Mucho. O mejor dicho, escenificas tu indignación para disfrazar de inocencia tus actuaciones. Hiperventilas, exhibes documentos que no tienen nada que ver con aquello por lo que se te pide que comparezcas en comisión parlamentaria y le echas la culpa a los duendecillos fonéticos de cambiar lo que dijiste en las famosas grabaciones. Y cuando todos, hasta el más sordo de los ciudadanos, pudimos escuchar: esto la Fiscalía te lo afina, hacemos una gestión, ahora resulta que lo que dijiste fue: esto la Fiscalía te lo en fin… ah, hacemos una gestión. Precioso, tiene el mismo sentido gramatical que un reggeaton compuesto por un ornitorrinco que estudia filología en sus ratos libres.

Pues nada, en fin, ah, uh, oh y eh, que sí, que lo del ciclo cristiano de pecado, culpa, arrepentimiento, perdón y penitencia queda en un: si algo va mal en el ministerio, culpa a los duendecillos fonéticos.

Àlex_Ribes

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