Morirse duele… pero sólo un poquito

toro

Estimado, o no:

Irvine Welsh y Danny Boyle estarían orgullosos de ti. Según tu teoría de la tauromaquia, los toros van tan drogados que podrían protagonizar la próxima entrega de Trainspotting. Ya me imagino el inicio de la película, localizado en los sanfermines de Pamplona:

Elige una banderilla. Elige una lanza. Elige un estoque. Elige un torero machote que te cagas. Elige guiris borrachos, mozos pamplonicas, pirados con la camiseta del Atleti y al capullo que te pega en el culo con un palo. Elige la salud: un prado en el que estar tranquilo, elige ser un animal y no un muñeco de vudú, no ser torturado, no ser el foco de atención de gente sin escrúpulos, elige la vida”.

¿Te gusta? Tengo hasta el claim: de los creadores de “El toro no sufre”, llega ahora “El toro cultiva marihuana”. Pero vayamos por partes porque tu texto es lo mejor que se ha escrito desde que el bigote de Aznar redactó una nota de suicidio.

Lo de que el toro no sufre bueno se desmonta solo. Básicamente porque no sufren lo mismo que un humano puesto que son dos especies distintas”. Habría que matizar un poco tus afirmaciones. No sufren ante la escucha de una sesión de Kiko Rivera sin autotune, ante la voz de helio de Montoro o ante una ruptura sentimental, pero el dolor es el dolor. Es que si tu teoría fuese cierta, nadie podría decirte nada si entraras en la jaula de los monos vestido de cuero para obsequiarles con una sesión sadomaso a los residentes. Eso sí, te veo en la comisaría de policía, disfrazado de dominatrix y repitiendo como un mantra “el mono no sufre” y me convierto en el emoticono que llora de risa.

El toro apenas sufre cuando le clavan las banderillas. No es que le haga gracia pero tampoco es que sea yo que sé”. Sufre un poquito, ¿no? Como si te clavan una aguja de coser en un huevecillo. Tampoco es que sea yo que sé. Como somos de especies distintas…

Además si le dan algún tipo de tranquilizante pues el dolor es nulo”. Pues esta parte me la he perdido. Jamás he visto a un toro con un gota a gota de morfina en el ruedo. Quizás es que va de pastis. Eso desmonta el mito del toro bravo. Deberíamos hablar del toro “pásame una pastis que voy to petao”.

Pero de todas tus afirmaciones, la que más me gusta es la de “el momento de la muerte si que les puede crear algo de dolor pero tampoco mucho”. Rematada con “en ese momento sí que se podría decir que sufren pero son apenas unos segundos antes de la muerte”. Te ha faltado decir “y como ya están muertos, no se quejan”.

Pues nada, chico, que lo de ser toro es un chollazo. Además, me han entrado ganas de estudiar económicas. Al parecer te enseñan macroeconomía, microeconomía y te obsequian con un seminario titulado “el toro no sufre, va de pastis y tampoco es que sea yo que sé”.

Espero más hilos de tuits como éste. Me ha encantado. El próximo, por favor, que explique qué significa “muy de José María Aznar”. A ver si tiene hijos maños y no lo sabemos.

alberto

Àlex_Ribes

Em pots seguir a

logotw  Twitter @blogsocietat 

Unknown Facebook

Llibre a la venda

poster

Anuncis