El presidente de Melilla insulta a los independentistas @imbrodamelilla

imbroda

Estimado, o no:

Eres Juan José Imbroda, Presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Senador y Presidente de la Comisión General de Comunidades Autónomas en el Senado. Uno diría que, si has llegado a esos espacios en la política, es porque crees que puedes hacer que la sociedad española sea mejor. Al menos, eso es lo que en una sociedad sana se espera que haga un político. Aunque uno desea también que no existan políticos profesionales y tú llevas en la política desde 1979.

A priori, uno espera además que un Profesor mercantil deposite en las aulas la idea de que el respeto es la gasolina que alimenta las relaciones sociales. Y, por supuesto, de alguien que se declara católico y que llena su Twitter de fervor cristiano, uno espera una sensibilidad especial. Si Jesucristo dijo “amaos los unos a los otros. En esto conocerán que sois mis discípulos” debió ser por algo. Porque una cosa es que en una postal esta idea quede bien y otra cosa es practicar esta filosofía de vida. El problema es que hay un espacio vacío entre lo que uno espera de las personas y la realidad. En ese espacio vacío hay demasiados políticos, demasiados periodistas y demasiados salvapatrias. Y es que la realidad se empeña una y otra vez en demostrar que los adultos pueden ser el peor ejemplo, el peor simulacro de lo que debería ser la apuesta más decidida por la convivencia. Porque cuando un cristiano (de boquilla), profesor mercantil, Presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Senador y Presidente de la Comisión General de Comunidades Autónomas en el Senado decide que la mejor manera de relacionarse con la disidencia es el insulto, lo que tiene lugar es la profecía autocumplida. Es decir, cuando un cristiano (de boquilla), profesor mercantil, Presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Senador y Presidente de la Comisión General de Comunidades Autónomas en el Senado no encuentra más argumento contra los independentistas que el insulto y el chascarrillo tabernario con aromas de carajillo, la afirmación de que esta España está enferma de odio es ya una realidad irrefutable. Porque no hablamos de un hater con problemas emocionales, ni de alguien que emplea las redes sociales como terapia para solucionar su vacío existencial, ni de un inútil motivado sin mayor pasatiempo que el insulto. Estamos hablando de un cristiano (de boquilla), profesor mercantil, Presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Senador y Presidente de la Comisión General de Comunidades Autónomas en el Senado.

Ya se ha instalado definitivamente el insulto en el espacio mediático y político español. Es una evidencia. Lo anormal es normal y la norma ahora es la verbalización del odio. ¿Crees en serio que eres un buen ejemplo para contribuir a la construcción de una sociedad con valores, una sociedad con múltiples ideologías, religiones y propuestas políticas que puedan convivir en armonía? ¿Por qué insultas? Tengo curiosidad. Bueno, al menos te librarás de pasar por la Audiencia Nacional. Tu tuit no era un chiste de Carrero Blanco. Puff!!

Àlex_Ribes

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