Susana Díaz: el reto de estar siempre “ferpecta”

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Estimada, o no, Susana:

No te quiero meter un rollo psicológico en plan Freud, Jung o Esperanza Aguirre (que como sabemos, aplica muy bien la psicología en la caza de talentos). Por eso me voy a ir un artículo científico publicado en mundobelleza.com; concretamente, en su sección “belleza interior” (por cierto, hagamos un crowdfunding para que aparezcan revistas que traten a las mujeres como se merecen y no como depositarias de maquillaje). Por si lo quieres buscar, está entre “trucos para estar más bella”, “lecciones de maquillaje”, “tratamientos de belleza” e “historia del perfume”. Sin duda, temas apasionantes para aquellas mujeres que aceptan el reto de estar siempre ferpectas (quiero decir… perfectas). El artículo al que me refiero se llama “cómo ser simpático”. Supongo que, al estar escrito utilizando el género masculino, debe tener la intención de que sirva de argumentario contra sus parejas cuando están de mal humor, a aquellas mujeres que aceptan el reto de estar siempre ferpectas (y dale…) .

El artículo empieza con una afirmación muy clara: ser simpático, caer simpático, tener simpatía y ganarse la simpatía son modalidades distintas de una cualidad humana que a todo el mundo le gustaría poseer porque facilita la convivencia y pone en las relaciones humanas mucho de cordialidad. En resumen: es mejor caer en gracia, que ser un desgraciado, o tener estrella, que estrellarse.

El artículo continúa con más aseveraciones: el componente primero de la simpatía es la comprensión de los sentimientos de los demás. Y, el segundo, reaccionar favorablemente ante la comprensión de las vivencias ajenas sintiéndose, en cierta manera, compenetrado con ellas. Lo llaman empatía. Bueno, los socialistas lo llamáis “nos abstendremos porque, si votamos que no a Rajoy, el pobrecito se sentirá mal. Animalico de Dios”.

Se dice que una persona es simpática cuando inspira simpatía, es decir, cuando logra despertar en los demás un sentimiento de benevolencia porque ha hecho comprender a los otros lo que siente y ha logrado una respuesta de compenetración”, nos dice mundobelleza.com. Vamos que ser simpático no significa que debes expresar que piensas lo mismo que tu interlocutor, sino que comprendes que

a) pueda tener un punto de vista diferente al tuyo y

b) que lo respetas aunque no lo compartas.

Si además eres capaz de desdramatizar el posible conflicto, hacer broma y buscar un punto de encuentro, ya te has ganado el honor de dejar de ser “Madame Demagóguez” y pasar a ser “Madame Simpatía”.

En definitiva, si ZP dice que nos caes mal porque eres “andaluza y mujer” y tú dices que tenemos un presidente como Marine Le Pen, hay alguien aquí que no ha leído mundobelleza.com. Es que, Susana, es como declarar tu amor a alguien y un segundo después decirle que le huelen los pies.

En fin, ya que estamos hablando de esta publicación, debo decirte que me ha encantado otro artículo. Se llama “Pestañas de película”. Ha sido como una epifanía para este humilde bloguero que ha aceptado el reto de estar siempre ferpecto (¡¡¡otra vez!!!).

Àlex_Ribes

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