Reír por no llorar

ingrid feminismo

ingrid sanidad

ingrid impuestos

Estimada, o no:

Quien sigue este blog sabe que aquí nos echamos unas risas como estrategia para no llorar ante las numerosas muestras de que este país no acaba de funcionar. Desde la utopía más ingenua, aunque también más firme, creo que somos muchos los que pensamos que las estrategias colaborativas deberían tener más espacio que las estrategias competitivas. No quiero hacer spoilers capitalistas pero sería bueno advertir que lo peor de la competencia es que un sólo ganador ha dejado atrás a muchos perdedores, y aquí y ahora, ni todos salimos desde el mismo punto de salida, ni todos llegamos con las mismas fuerzas.

Muchos somos padres y madres y queremos construir para nuestros hijos unos espacios públicos que no sean agresivos, que protejan al más débil, solidarios, que promuevan la justicia social, que reconozcan la diversidad como un valor, que incentiven la igualdad y que garanticen unos derechos sociales que a las generaciones que nos precedieron les costó mucho conseguir.

Hoy no le encuentro humor a tus tuits. Me rindo. Tu visión del feminismo, de la sanidad pública, de la inmigración y de los impuestos no me dejan espacio para la risa.

La última encuesta del CIS afirma que al 5% de los españoles les gustaría vivir en una dictadura. Diez millones de franceses han votado a Marine Le Pen. La ultraderecha se está haciendo un espacio cada vez más importante en Europa. El estado español ha iniciado los trámites para que la Generalitat no pueda comprar urnas y quiere decidir de qué se puede o no se puede hablar en el Parlamento catalán. ¿Qué nos está pasando? ¿Se puede saber en qué punto de la película nos dejó de interesar el argumento?

No. Hoy no me puedo reír. Y no me puedo reír porque, desafortunadamente, hay personas que piensan como tú, que se han instalado en el “sálvese quien pueda”, que ven a las mujeres como eternas sumisas, a los inmigrantes como un peligro y al estado del bienestar como una rémora.

Sin embargo, recuerdo a Perich, a Gila o a Pepe Rubianes y sé que en las risas hay una gran verdad: somos imperfectos pero el humor nos reconcilia con esa imperfección. Por eso, quizás hoy no puedo, pero nos seguiremos riendo con vosotros. Nos reiremos de vuestro atávico egoísmo; del patrioterismo casposo de la una, grande y libre; del neoliberalismo castrador; de la derecha hipócrita y corrupta que nos gobierna, de los que crean infiernos, de los agresivos vocacionales, de los intolerantes, machistas, racistas y xenófobos cuya única misión en la vida es olvidar que nacieron humanos.

Àlex_Ribes

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