El noble arte de que no se te caigan los huevos al suelo

abc

Estimado, o no, ABC:

¡Qué preciosa es vuestra portada! ¡Me parece maravilloso que vosotros, que sois un medio no nacionalista, saquéis una portada no nacionalista en la que se retrata a personas no nacionalistas haciendo cosas no nacionalistas como jurar fidelidad, amor eterno y muchos cariñitos a una bandera, cuando ésta no tiene nada que ver con una visión exacerbada e idealizada de ninguna nación! En resumen, me parece muy bien que saquéis en portada a personas que realizan acciones no nacionalistas como besar una bandera. No lo critico. Me parece raro, eso sí. Digamos que antes dedicaría mi tiempo libre a otras cosas: pasear, ir al cine, escuchar música, besar una bolsa del supermercado… ¿Os parece raro? Pues a mí me facilita mucho la vida diaria. Probad a llevar una docena de huevos, un kilo de carne de ternera, tres latas de refresco, una bolsa de patatas, medio kilo de naranjas, una lechuga y un Toblerone (sí, qué pasa, me encanta) envuelto todo en una bandera. ¿A que no es lo mismo? Pues eso, que para mí una bolsa de supermercado tiene más utilidad. Es cuestión de prioridades, supongo.

¿Habéis visto la película American beauty? Hay una escena deliciosa en la que un personaje muestra un vídeo en el que se ve cómo una bolsa de plástico parece danzar mecida por el viento. Es la belleza que se esconde en las pequeñas cosas, una belleza que solamente las miradas sensibles tienen la posibilidad de captar. La mayoría de las ocasiones la belleza se adhiere a los objetos, a las personas o a las situaciones más insospechadas. Y todos estos objetos, personas o situaciones son los que modelan nuestra capacidad para disfrutar de la vida. Al final, también son esos objetos, personas o situaciones los que hacen grandes a las sociedades. Y casi nunca gozan del espacio de una portada.

La vuestra me hace pensar que hay personas que necesitan decirle al mundo que aman a una bandera. Lo respeto. Sin embargo, parece un tanto hipócrita que en España se hable únicamente de nacionalismos periféricos, cuando si hay un nacionalismo estéticamente llamativo y éticamente cuestionable es el español. Un nacionalismo que no entiende la diversidad, castrador culturalmente y asfixiante políticamente. Como el de otros países, por supuesto.

Por eso, yo prefiero rendirle homenaje a mi bolsa de supermercado. Es de plástico reciclable, biodegradable y tiene una función importante: que no se me caigan los huevos al suelo. Y viendo según qué portadas, no es un tema menor.

Àlex_Ribes

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