A comer hostias

hostia

Estimado, o no, Faro de Vigo:

Me sumo a vuestra alegría porque la infanta Sofía se haya comido su primera hostia. En todo caso, la niña se suma a una enorme cantidad de colectivos que en España se comen las hostias a pares. Por ejemplo, podríamos hablar de las mujeres, ya que España ocupa el lugar número 29 en la clasificación de la igualdad de género. Este año ha perdido cuatro puestos.

¿Y los autónomos? ¿Se comen hostias también? Según un informe de Adecco e Infoempleo, siete de cada diez desea un empleo asalariado. Seguramente es por las elevadas cargas sociales y administrativas o la alta fiscalidad. Y eso que están muy bien de salud. Nunca se ponen enfermos (guiño de ojo).

También los jóvenes se comen muchas hostias. Cuatro de cada diez profesionales menores de 25 años no tiene trabajo y más de la mitad de los contratos que firman tiene una duración inferior a seis meses. Es decir, después de la primaria, la secundaria, el bachillerato y la formación profesional o la universidad; después de postgrados, másters, cursos de idiomas, Erasmus y el carnet de conducir, les llenamos la cabeza con la palabra futuro, mientras les conducimos de bracito al INEM y a una vida de precariedad laboral (en el mejor de los casos).

¿Y los catalanes? ¿Nos comemos hostias? Como panes. Pero ahí estamos, explicando a nuestros amigos extranjeros que el Estado español, con la compra de urnas por parte de la Generalitat, está más tenso que Margallo en un concierto de Lluís Llach.

Por eso, felicito a la infanta Sofía. Es bueno que está preparada para comerse unas cuantas hostias. Y si alguna vez en España hubiese un referéndum para elegir la forma de Estado, quizá debería comerse unas cuantas más.

Àlex_Ribes

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