Invasión de urnas

elpais

Estimados españoles:

¿Cómo estáis? ¿Todo bien? Supongo que liados, ¿no? En poco tiempo los críos acaban el cole y hay que mirar dónde llevarlos para que no se aburran en casa, ni tengan que estar todo el día con los abuelos… hay que buscar ofertas para las vacaciones… empieza a ser difícil dormir por las noches con este calor… en fin, ese día a día que se parece bastante a lo que vive un señor de Palencia o uno de Girona.

Os escribo desde el nordeste de la península con la intención de ofreceros otro relato al que os están explicando desde la capital del reino (de hecho es lo que intento siempre en este blog). Por ejemplo, hoy he leído en El País un titular que me ha hecho cierta gracia: “el ejecutivo asegura que hará uso de cualquier instrumento a su alcance para evitar el coste de imagen mundial de la presencia de urnas en Cataluña”. ¿No os parece raro? Analicemos un poco la frase. Voy a empezar por la segunda parte: “evitar el coste de imagen mundial de la presencia de urnas en Cataluña”. Urnas. Repito: URNAS. No estamos hablando de evitar la presencia de una enfermedad contagiosa altamente peligrosa, ni de insectos que acaban con las cosechas, ni de señores que llevan sandalias con calcetines y un móvil en la mano con reggeaton a toda leche. URNAS. Normalmente son de metacrilato, como algunos marcos de fotos del IKEA. No son ni de TNT, ni de Goma 2, ni están hechas con las tapas de WC de uno de esos bares que se han convertido en museos de bacterias. Son de metacrilato. Y, a no ser que se las tires a alguien a la cabeza, no son peligrosas. Sirven para depositar papeletas y en cada una de esas papeletas hay una opinión. Es, sin duda, uno de los elementos de construcción democrática más importantes.

urna-cerrada-elecciones-de-metacrilatoplexiglas-pmma.jpg

En 1955 el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov escribió un cuento titulado “Sufragio universal”. En él se describe cómo las elecciones se realizan mediante un superordenador llamado Multivac, que es capaz de tener en cuenta los deseos e intereses de todos los habitantes. Es Multivac el encargado de elegir al presidente y toma las grandes decisiones políticas, sintetizando los deseos de todos. Sólo espero que recordéis que Rajoy no guarda demasiadas semblanzas con un ordenador (excepto cuando se cuelga, claro). Y, como no tenemos Multivac, deberemos ser los ciudadanos quienes expresemos nuestros deseos en una urna (los ciudadanos de Catalunya, no todos los españoles. No es democrático que el 84% de la población decida sobre el 16%. ¿O es que en los divorcios decide toda la familia?). Podríamos votar a mano alzada pero en Catalunya somos casi siete millones y medio de personas y los de las últimas filas se cabrearían. También podríamos enviar SMS’s a IndependenciaSí1714 o IndependenciaNO1978. Y aunque Telefónica estaría encantada con las posibilidades de negocio, no parece un método muy fiable. Por eso, las urnas y las papeletas parecen una buena opción. Por lo tanto, el señor o señora que esté viendo su televisor de 50” en Boston, Massachussetts, no creo que sufra un derrame cerebral si ve urnas en Catalunya (de lo del señor con sandalias, calcetines y reggeaton ya no estoy tan seguro). En resumen, tranquilos, la comunidad internacional sabrá gestionar muy bien sus emociones ante la presencia de urnas en Catalunya. No les parecerá más raro que ver a un señor marcando paquete, ante un toro que agoniza en medio de un charco de sangre.

Lo preocupante es la primera parte de la frase: “el ejecutivo asegura que hará uso de cualquier instrumento a su alcance”. ¿Tanques? ¿Ejército? ¿Señores con sandalias, calcetines y reggeaton? No quiero ser malpensado pero con la cantidad de dirigentes, militantes, simpatizantes, manifestantes con banderas de pollos y voceros del reino relacionados ideológicamente con el poder actual y pasado, no creo que los tiros (no hay doble sentido) vayan por ahí. Cuando tantas y tantas personas hablan de las urnas como elementos peligrosos, de las conferencias como golpes de estado y comparan el pacífico proceso catalán con el nazismo, solamente cabe una conclusión: los expertos en el know how de cómo dar un golpe de estado e instaurar una dictadura parecen numerosos. No me extrañaría que, en poco tiempo, veamos a personas con chapitas en el pecho que digan: “soy facha y vivo de puta madre. Pregúnteme cómo”.

Àlex_Ribes

Segueix-me a:

logotw  Twitter @blogsocietat 

Unknown Facebook

Llibre a la venda en FNACLa casa del llibreAmazon o Laie només per 17 euros. 

poster

Anuncis