Cuatro ideas sobre la infancia

leonor

Por supuesto, a los niños hay que defenderlos. No tienen la culpa de nada. Son inocentes. Somos los adultos quienes nos encargamos de meterles encima prejuicios, a veces con forma de patriotismo, otras con la coartada de eso que hemos llamado cultura. Los medios de comunicación construyen relatos, explican historias que deberían estar muy ancladas a la realidad. Pero no siempre es así. En ocasiones, regalan espacios para construir mitos. El mito ha estado presente en nuestras vidas. La literatura lo sabe, y el cine, y el teatro, y el deporte, y la política… Y nuestra manera de ver el mundo tiene una clara influencia de la mitología.

A mí la vida de Leonor de Borbón me deja muy indiferente. En general, las vidas de las princesas de papel couché me importan más bien poco. Su vida ya parece escrita desde el momento en el que un espermatozoide real se unió a un óvulo real.

La vida de Leonor no conocerá procesos de selección laboral, ni se deberá enfrentar a complicadas oposiciones, ni a elecciones para un cargo público. No hará cola en el INEM, no estará en las estadísticas de paro juvenil y no le tendrá pánico a la selectividad. De alguna manera, su vida ya está escrita por la tradición, por la Historia y por esa extraña manera de democracia que es la monarquía, donde todos somos iguales, pero también donde unos pocos son más iguales que otros.

La portada es ridícula. Puedo estar equivocado pero en mi opinión pretende crear un mito: el mito de la niña superdotada con aspiraciones intelectuales que, oh, casualidad, será la futura reina de España, si este país no ha despertado antes de sus sueños de grandeza (ojalá). ¿Ella es realmente así? No lo sé. Quizás sí. Quizás sea fan de Kurosawa. Pero, a riesgo de equivocarme, para la inmensa mayoría de los niños (incluyo a los japoneses) no parece el director de cine con una filmografía más adecuada para su progresivo desarrollo intelectual, ni es motivo de conversación en las charlas de los patios de los colegios.

No voy a decir qué tipo de cine le conviene más a un niño. Sería extremadamente pedante por mi parte. Soy padre y ser padre o madre son realidades que no te vienen con manual de instrucciones. La capacidad de improvisación, unida a las ganas de construir futuros, así como la sensatez, los valores y el amor podrían ser unas buenas herramientas para garantizar su felicidad. Pero, aún así, la responsabilidad es enorme.

¿Qué tal si aquellos que defienden que Leonor es una niña y que hay que dejarla tranquila ponen más esfuerzos en alejarla del foco público? ¿Y si la niña lo que menos necesita para su crecimiento es funcionar como alimento para el nacionalismo español? ¿Y si nos olvidamos ya de crear mitos para que en nuestra vida algo tenga sentido? ¿Y si los verdaderos mitos son las personas que nos rodean que, jamás aparecerán en los medios, pero que nos llenan y nos completan?

P.D. Hace tiempo leí un maravilloso libro sobre la educación emocional a través del cine. Lo recomiendo (también a los reyes):

david gilmour

Àlex_Ribes

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