¡¡¡Free Petronila!!!

enrique

Estimado, o no:

Ha quedado demostrado que los catalanes somos muy generosos: nada es nuestro, todo es de los demás. No somos nadie. Somos invisibles, un capricho lumínico en el nordeste de la península, una población que vive en un lugar en el que convergen los vientos (y los peajes), indígenas con cara de pasmados que sólo aparecen una vez al año en las declaraciones de la Renta. Así somos los catalanes. El mundo se mueve alrededor de España y nosotros sólo podemos mirarlo entrecerrando los ojos de lo rápido que va. Mira, un corrupto… y ahí va otro… mira, un facha… ¿otro?…

Ya lo vieron los fenicios, los griegos y los romanos. En vez de llegar en barco a las costas catalanas, como era tradicional en aquellas épocas, cogieron un vuelo low cost de Air Conquerer, que los situó directamente en Zaragoza. Emporion o Tarraco eran franquicias de discotecas de un maño emprendedor.

En fin, todo lo que somos es gracias a los aragoneses. De hecho, lo primero que preguntan los diecisiete millones de turistas extranjeros que vienen anualmente a Catalunya es dónde está la Pilarica (y la casa natal de Bartomeu, todo se ha de decir).

Lo que sucede es que empiezo a estar un poco harto de cómo la mirada del siglo XXI observa los hechos de la Edad Media. Y fruto de este hartazgo es el deseo utópico de poder cambiar la Historia para que los cuñados de la postmodernidad dejen de dar el coñazo. ¿No se podría haber buscado la famosa Petronila de Aragón un mozuelo castellano para que la unión dinástica hubiese sido con Castilla y no con el condado de Barcelona? Además, la prometieron con un año de edad a Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, y se casó con catorce. Cuando uno tiene un año de edad, la principal preocupación es que te cambien el pañal. Y con catorce sólo piensas en no quedarte sin batería en el móvil por si te envía un whatsapp el niño de 3º ESO que se parece a Justin Bieber. ¿Qué iba a saber Petronila que casándose con el conde de Barcelona iba a alimentar la catalanofobia de cuñados que no saben ni escribir correctamente el único idioma que hablan? Desde aquí reivindico que dejéis a Petronila, en paz. ¡¡¡Free Petronila!!! ¡¡¡Free Petronila!!! ¡¡¡Free Petronila!!! #FreePetronila #CoñazoDeCoronaDeAragón

Qué bonito hubiese sido que Petronila se hubiese casado con algún africano despistado en viaje de Erasmus Medievo. En los libros de Historia se hablaría de la unión dinástica de Aragón con Nigeria. Tendría el Museo del Prado un precioso retablo de Petronila con un bello africano y el nacionalismo español contaría con un motivo más para imaginar cómo tergiversar la Historia buscándole un origen castellano al nigeriano. ¿A que sería maravilloso ver a los fachas preocupados por el origen africano de España? Bien pensado, no tienen ningún problema en obviar los ocho siglos de ocupación musulmana de la península, como si todos los españoles procedieran del esperma de Fernando y del óvulo de Isabel (bueno… viendo el bigote que gastaba, ya no sé qué pensar).

Isabel_la_católica

Por otra parte, en el siglo XII los conflictos solamente se solucionaban de dos maneras: a hostias o con una boda. Sería la mezcla de una película de Van Damme y otra de Hugh Grant. Van Grant. Suena bien. Lo que sucede es que en España hay demasiadas personas aficionadas a negar a los demás. Se niega su lengua, su cultura, sus derechos, su voz, su opinión… Se niega hasta su Historia, como si hubiesen nacido por generación espontánea un bello día de once de septiembre con una cartulina de color en la mano. Y eso solamente lo hacen aquellos que temen perder algo. ¿O es que normalmente el marido abusador, que ve cómo su mujer hace las maletas para largarse, lo último que le dice es: adelante, te deseo lo mejor, no te merezco y sin mí las cosas te irán muy bien? No hay que estudiar ningún curso CCC de psicología para saber que la frase preferida en estos casos es: “sin mí no eres nada”. Por eso, Enrique, sólo me queda decirte: adéu. De saber cómo los “istoriadores” (sin hache) iban a leer la Historia, estoy seguro de que Ramon Berenguer IV le hubiese dicho lo mismo a Petronila. “Petro”, para los amigos. “Nila, ummm ven aquí”, para el africano.

PD: gràcies Isabel Garcia per la captura de pantalla.

Àlex_Ribes

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