Carta al bombo de Manolo

manolo

Estimado bombo:

Soy consciente de que enviar una carta a un bombo es algo inusual. Pero también lo es intentar negociar con un frontón y los catalanes nos estamos especializando en ello. Te escribo, en primer lugar, para saber si estás bien. Al parecer, alguien te robó durante unas horas y hasta la Armada española se movilizó por ti. Debes ser un bombo muy importante. De hecho, hay tuiteros que consideran a tu dueño como alguien que se deja la piel por España. No sé si lo escribió con un sentido metafórico o es que Manolo tiene las manos despellejadas de tanto golpearte. En ambos casos me solidarizo contigo. No debe ser fácil asumir con humildad que haya gente dispuesta a depositar tantas esperanzas en ti, ni a que un señor más bien tirando a bruto se dedique a golpearte como si le fuese la vida en ello. Lo que sí he podido comprobar es que no se veía tanta preocupación por un objeto desde que Tejero entró en el Congreso con una urna pidiendo organizar un referéndum. ¿Ah, que no fue así? Pues, o cambiamos el concepto de golpe de estado, o en poco tiempo se hablará de Tejero como el Gandhi del tricornio.

¿Y ahora, qué? ¿Te ha llamado ya Ana Rosa Quintana para entrevistarte? Vivimos en un país en el que la televisión basura se confunde con la prensa basura que, a su vez, se confunde con la política basura que, al final, provoca una cierta noción de que nuestra democracia es una basura. Por lo tanto, no me extrañaría que la televisión te dedicara un espacio para interesarse por tu cautiverio. Sé que el subtexto nos aportaría esa necesidad que se respira en el ambiente de que ser español es como si te hubiese tocado la lotería. Ya conoces la frase: soy español, ¿a qué quieres que te gane? Que, por supuesto, no es una frase nacionalista, ni chauvinista. Noooooo…. Y ahí estás tú, con los colores de la bandera española y el escudo, con los únicos sonidos que eres capaz de crear: bom, bom, bom… Debe ser algún sonido tribal de celebración que no alcanzo a comprender pero, por lo visto y leído, esos golpes que generas activan la secreción de alguna hormona nacionalista que es capaz de movilizar a la policía y a la Armada española. Y venga, todos a buscar el bombo de Manolo, alguien que se deja la piel por el país.

Olvidémonos entonces de vivir en una sociedad meritocrática. Basta con comprarse un bombo, gritar España con todas las fuerzas y golpear el bombo con energía. Eso sí, con la boina incrustada en el cráneo. Bom… bom… bom… Golpes que tienen la suficiente capacidad hipnótica para olvidar otro tipo de problemas.

Me despido deseándote mucha suerte con tu fama. Ya sabes lo que se dice: la fama de algunos coetáneos tiene mucho que ver con la tontería de sus admiradores.

Àlex_Ribes

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