Twitterloros

luis

Estimado, o no:

Siempre me han fascinado los loros. No hasta el punto de irme de vacaciones con ellos o a un festival de rock con una tienda de campaña y un kilo de alpiste, pero su capacidad para repetir frases me sigue resultando sorprendente. Son de los pocos animales considerados “aprendices vocales”, es decir, son capaces de reproducir sonidos imitando incluso la complejidad sonora de la voz humana. En el 2015 un grupo de investigadores de la Universidad de Duke en EEUU descubrió que las habilidades de los loros se explican porque su cerebro está estructurado de manera distinta y más compleja que la de cualquier otra ave con capacidad imitadora. Son, de alguna manera, los putos amos del playback pajaril. Como Milli Vanilli pero sin bailar con ropa hortera.

Pero de todos los tipos de loros, los que más espacio tienen en las redes sociales son aquellos que repiten literalmente las frases que lanzan los políticos y los periodistas. Es cierto que, en ocasiones, los twitterloros no repiten exactamente la idea del político o del periodista de turno (¿lelles?) pero uno es capaz de adivinar, siguiendo los titulares de los periódicos, quién ha lanzado esa idea en concreto (aunque después los twitterloros se hayan hecho un lío con los 140 caracteres). Digamos que hay intoxicadores e intoxicados. Hay personas que lanzan bulos o ideas demagógicas y hay otros que las repiten. Y así, entre intoxicadores e intoxicados con habilidades “loriles”, el clima social se convierte en una amalgama de pancartas, gritos, eslóganes, exabruptos, improperios y frases sin elaborar. Por ejemplo, que a un referéndum se le etiquete como golpe de estado es extremadamente ridículo. Que el hecho de poner urnas para que la gente vote sí, no, o se abstenga, se equipare a lo que hicieron los salvapatrias del 36 o el propio Tejero, es algo que escapa a cualquier lógica política. Pero después vienen los twitterloros y repiten lo que haga falta. Y a fuerza de repetirlo, lo anormal se convierte en normal. De hecho, estoy seguro de que si a un líder de opinión se le ocurriera decir que el proceso de independencia catalán es como cuando te quedas sin papel higiénico y lo único que tienes a mano son los bastoncillos de los oídos, al día siguiente los twitterloros pedirían el boicot a los Mikado.

Pues no, definitivamente no me iría de vacaciones con un loro. Y, por mucho que hable, tampoco mantendría una conversación con el GPS del coche. Ya sé que habla pero detrás no hay un cerebro capaz de elaborar ideas propias.

PD. Gràcies a Jaume @Yeagov_CAT per la captura de pantalla.

Àlex_Ribes

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