No les debemos dejar ganar

einstein

No les debemos dejar ganar. No pueden ganar. Si ganan otra vez, ya no habrá posibilidad de escapatoria. Tenemos que intentarlo con todas nuestras fuerzas. No pueden ganar los mediocres. A estas alturas del relato carecen de importancia los votos que hayan tenido hasta ahora, las veces que hayan hecho el ridículo, los kilómetros que se hayan alejado de una realidad que se les antoja demasiado complicada. No deben ganar. ¿Te has fijado que son incapaces de hablar una hora seguida sobre sus sueños? Quizás no los tienen. Dejaron de soñar cuando se sintieron vencedores y de eso ya hace mucho tiempo. Para hablar necesitan un papel delante, un manual de partido, las notas que alguien les pasa cuando su nuca les empieza a sudar al sentirse acorralados. Un líder debería ser capaz de hablar una hora seguida sobre sus sueños, sobre las soluciones que ha imaginado. Sin papeles, sin teleprompter. Le deberían brillar los ojos. Nos debería emocionar. La oratoria es un arte. Sí… ya lo sé… lo que importa es el mensaje. Pero es que ni con eso son capaces de sorprender. Al menos, que nos vendan ilusión, un futuro sin vocación de ser aburrido, previsible, endogámico y castrador de creatividad. Seguramente el futuro nos volverá a traicionar. Se habrá encargado de enterrar bajo gruesas capas de conformismo aquello que un día soñamos. ¿Y qué? Siempre habrá un pasado al que echarle la culpa. Pero será muy difícil mantenerle la mirada al espejo si les dejamos ganar sin plantear oposición.

No pueden ganar los que lo hacen todo por cojones. Son dos bolitas de carne, nada más. Dos gónadas poco valen en el mundo de la razón. No pueden ganar los que se juntan con otros cobardes para dejar de sentirse así: cobardes, bobalicones, eternos aspirantes a nada. No pueden ganar los que insultan, los que amenazan, los que no saben contar de cero a diez cuando se les hincha la vena de su cabezota y no son capaces de asumir su impotencia. La indigencia intelectual no es una condición humana, es una elección.

No debemos dejar ganar a los terroristas de portadas, a los tertulianos mercenarios, a imbéciles con títulos universitarios que desprestigian la maravillosa profesión periodística lamiendo manos, culos o lo que haga falta. No puede ganar esta gente. Si vencen, estamos perdidos. La ficción se zampará a la realidad y no con forma cinematográfica o teatral precisamente. La mentira cavará la tumba de la verdad, seremos ciudadanos manipulados, ignorantes hasta límites vergonzosos. ¿Ah, que ya lo somos? No caigamos en el pesimismo. No convirtamos las anécdotas en categorías. Hay muchas personas preparadas, bien formadas, con espíritu crítico y ganas de cambiar sociedades con la fuerza de los argumentos.

No dejemos que los de siempre nos manipulen con el lenguaje, ni con las imágenes. Un referéndum es sinónimo de democracia, las urnas son instrumentos democráticos, las manifestaciones son un derecho, la discrepancia es sana. Opinemos, votemos, digamos que ya basta o que ya nos está bien. O no votemos. Vayámonos a pasear mientras otros votan. También es un derecho. Las leyes no son prisiones sino pactos sociales renovables, revisables, actualizables. El Photoshop hace que las fotos parezcan más bonitas pero la verdad, esa verdad objetiva, la que es porque es, no debe ser alterada por ningún programa informático.

No dejemos que ganen los mediocres, ni los que hacen las cosas por cojones, ni los que utilizan el periodismo como una forma de prostitución intelectual, ni los que emplean el lenguaje con precisión quirúrgica y hablan de recesión en vez de crisis, de flexibilidad laboral en vez de abaratar el despido, ni de golpe de estado en vez de referéndum. No les dejemos ganar. Somos nosotros o ellos. Y aunque la verdad jamás es absoluta, defendamos con uñas y dientes nuestro pedacito de verdad. Nos pertenece. Salut i independència!

Àlex_Ribes

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