Cuando eres español por la gracia de Dios y no entiendes el chiste

joaquina

Estimada, o no, Joaquina:

Cada vez que leo que alguien es algo por la gracia de Dios, lo primero que pienso es que ese dios tiene un sentido del humor un tanto particular. Pero es que una vez instaurado en el imaginario hispanocentrista que Franco fue caudillo por la gracia de Dios, todo lo que viene después tiene la misma hilaridad que un show de Arévalo y Bertín Osborne. No sé… quizás vaya siendo hora de dejar a Dios tranquilo. Y es que empiezo a pensar que, de tanto ponerlo como coartada, hemos dejado de caerle bien. De hecho, ¿estás segura de que tú le caes bien? Pídele que te dé una señal. Cuando reces, pídele que te dé una tilde, una mayúscula después de un punto y seguido, un teclado nuevo, los dedos más delgaditos… O, mejor aún, algún argumento para que nos convenzas a nosotros, descreídos independentistas, que ser español por la gracia de Dios o por la del gobierno central es algo a tener en cuenta en nuestra lista de deseos. Es que si es cuestión de elegir, preferiría que la gracia de Dios me hubiese dado más altura, un sueldazo de exministro en una hidroeléctrica o la nacionalidad de un país más democrático. De tanto oír ese argumento de la gracia de Dios he llegado a pensar que para algunos la religión es como Amazon: pides un caprichito pecaminoso que no necesitas, te lo dan y lo pagas más tarde.

Al fin y al cabo, no sé de que os quejáis. Los independentistas hemos logrado que estéis más entretenidos que un robot aspirador Roomba en una playa. ¿Qué sería de vosotros si no existiéramos? Siempre es bueno tener a algún enemigo cerca para echarle la culpa de tus problemas. Hay futbolistas que cuando fallan un penalty se miran la bota. No sé que harán en el fútbol playa. ¿Mirarse el juanete? Lo mismo parece que hacen algunos españoles. En caso de duda, échale la culpa al catalán… hombre ya… habla en castellano y mira tu DNI… sí, las dos cosas a la vez.

Yo comprendo que España os guste mucho. Y también comprendo que no os haga muy feliz que alguien cuestione aquello en lo que fundamentáis el “spanish way of life”. Que esos descreídos del nordeste se permitan el lujo de cuestionar los cimientos de una transición que fue todo menos ejemplar no debe ser fácil de asumir. Pero, ya sabes, quizás la gracia de Dios también os ayude a superarlo. Es cuestión de fe. Tú reza mucho, mucho, mucho para que el 1 de octubre no hagamos como los hijos: largarnos para no volver. 

Nota de l’autor: gràcies a Isabel García per la captura de pantalla.

Àlex_Ribes

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