Píntate lo que sobresale

pintura

Estimado, o no, Titanlux follower:

Antes de pintar de un determinado color la parte de la fachada que te corresponde, quizás deberías hablar con tus vecinos para llegar a un acuerdo. A no ser que queráis que la fachada parezca un vestido de Agatha Ruiz de la Nada (¿o era Prada?). Otra cosa es que el presidente de tu comunidad te niegue la posibilidad de opinar sobre qué pintura se debe elegir porque eso rompería la unidad del color de la comunidad, que ya se votó hace unos años aunque tú quizás todavía no vivías allí. “Lo dice el acta de la reunión de aquél lejano día y es el imperio de la ley”, afirman los tres ajados presidentes anteriores de la comunidad.

Ya sé que es posible que la fachada esté agrietada y que el color tenga el aspecto de un vinilo de Miguel Bosé cuando era joven (Linda, agua de la fuente. Linda, dulce e inocente). También es posible que el presidente de la escalera, en connivencia con el vecino del 3º 1ª, que se suele encargar de redactar los avisos que cuelga en el tablón de anuncios, intente que los demás te vean como un nazi, terrorista, norcoreano, paleto y cazurro por querer pintar la fachada cuando lo que se necesita es unión para salir de la crisis. Por eso cada día cuelga un letrero en el ascensor en tu contra y tú te quejas en el Twitter (o no). En el peor de los casos, quizás el cuñado del presidente de la escalera (que casualmente está a punto de abrir una tienda de pinturas) esté esperando que acabe el papeleo para hacer business y vender la pintura aplicando un sobrecoste del 3% para que el hermano de su mujer se pueda ir de vacaciones a Benidorm (sí, aún hay gente que veranea allí).

Lo cierto es que sería precioso que los partidarios del SÍ (hay que pintar) y los partidarios del NO (no hay que pintar) pudiesen votar. En caso contrario, siempre ganarán los del NO. Tienen el statu quo, al fin y al cabo. Pues sí, para cambiar la pintura de la fachada es necesario llegar a un acuerdo. Sin embargo, si un día quieres abandonar la comunidad porque crees que es un desastre, que los vecinos no se implican en el mantenimiento de las zonas comunes, que contribuyes más a los gastos que los demás y, en cambio, la luz de tu planta lleva meses fundida y el presidente no te da pasta para cambiarla, lo que debes hacer es votarlo entre los miembros de TU familia. Aquí tendrás varias opciones. Sí, nos vamos. No, no nos vamos. No voto porque paso, que decidan los demás. Y, como última opción, meto en el sobre una rodaja de chorizo aunque me lo cuenten como nulo. A partir de aquí, habrá que aceptar el resultado de la mayoría. El problema es que el presidente de la escalera te impida votar en TU casa y que te hable de la unidad de la comunidad, de que fuera de la comunidad nadie te querrá, de que vagarás por el barrio por los siglos de los siglos, de que deben votar todos los vecinos de la comunidad aunque no tenga intención de convocar ninguna reunión extraordinaria para hablar de tu caso, de que te envíe al cobrador del frac aunque no debas nada o de que, en connivencia con su cuñado de las pinturas y con el vecino del 3º 1ª, te pongan a parir siempre que tengan ocasión. ¿Te suena de algo esta situación? A mí sí.

En todo caso, si te apetece tener algo coloreado de un modo diferente, siempre te puedes pintar de negro cualquier miembro que sobresalga de tu cuerpo. Lo único que puede suceder es que parezca un Mikado.

Àlex_Ribes

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