Había una vez un país pequeñito @pnique

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Había una vez un país pequeñito, de reyecitos y princesitas. Era un país con aspiraciones pequeñitas: la siestecita, los toritos y la pelotita. Y aunque muchos de sus habitantes no lo percibían, vivían con la idea de ser grandes. Pero el mundo se había hecho mucho más grande, inmenso, las personas de aquí y de allí se mezclaban, se hablaba una enorme variedad de lenguas en los espacios públicos, los intercambios comerciales y de información eran cada vez mayores y lo que antes era un imperio, ahora era pequeñito en comparación. El relojito se había empeñado en dar vueltecitas aunque algunos todavía estaban en peliculitas de blanco y negro. Y ese país de narcisismos patrióticos y aires de grandeza era cada vez más pequeñito.

Había también en aquel país unos políticos pequeñitos, de discursos pequeñitos y sueños pequeñitos. Hacían mocioncitas de censura para montar numeritos e irse a casa con la sensación de ser grandes. Pero también eran pequeñitos porque no se llevaban muy bien con la realidad. De tanto simplificarla, de tanto contemplarla con la lupa de los dogmas y de libritos escritos en otra época, de tanto ducharse con ego en las tertulias de mensajes pequeñitos y grititos de sábado por la noche, se habían vuelto muy pequeñitos, casi invisibles. La revolucioncita de plazas llenas de sueños, dialogaba ahora con los de siempre y la casta había desaparecido de su vocabulario con la misma velocidad que había llegado. La izquierda de aquel país pequeñito también tenía vocación de ser pequeñita, acomplejada y cuando sacaba la patita, salía sin quererlo la pulserita rojigualda que tanto criticaba. ¡Qué pena!

Algún día los habitantes de aquel país pequeñito se darán cuenta de que el menosprecio a aquello que no se comprende no es la mejor solución para comprenderlo, sino el mejor modo de alejarse del problema que uno tiene. El futuro también es pequeñito cuando, por querer ser el más graciosito del país pequeñito, renuncias al pensamiento complejo, empático y respetuoso y te conviertes en una mueca tabernaria, en un chistecito sin gracia.

Había una vez un país pequeñito que pudo ser grande y no quiso. Y había también otro país pequeñito de aspiraciones grandes. 

P.D. Si us plau, no caiguem en el parany d’insultar el Pablo Echenique per la seva discapacitat. Som més inteligents que tot això. Es pot criticar el seu comentari però no té res a veure amb la seva situació personal. Gràcies.

Àlex_Ribes

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