La velocidad y el tocino atacan de nuevo

furiaseparatista

Estimada, o no:

La velocidad es una magnitud física de carácter vectorial que expresa la distancia recorrida por un objeto en la unidad de tiempo. El tocino es una carne grasa de cerdo que se destina al consumo alimenticio. Y de la misma manera que nunca compras 120 Km/h de tocino, el accidente de tren en Barcelona no tiene nada que ver ni con el 11M, ni con el proceso independentista. Te lo aseguro: nada que ver. Como el jazz y los garbanzos, los Pitufos y la vasectomía o la velocidad y el tocino. Cualquier parecido solamente es fruto de la paranoia.

Tampoco tiene nada que ver la furia con el independentismo. Siete años de masivas manifestaciones así lo han demostrado. Ni containers ardiendo, ni cristales rotos, ni ataques a mobiliario urbano. Cero. Otra cosa es lo que te hayan explicado los medios de comunicación españoles. Esos que te han ocultado como han podido que todo un presidente del gobierno ha declarado por la corrupción en su partido (¿echaste un vistazo a las portadas del día después?). Esos medios que te ocultan los escándalos de la Casa Real. O esos medios que han construido un relato en el que los independentistas somos poco menos que Satanás con estelada. Y, ¿qué quieres que te diga?, yo personalmente estoy muy harto. Harto de catalanofobia, harto de que nuestros altavoces sean tan pequeños en comparación a esa potente maquinaria propagandística que es el Estado español y harto de tuits como el tuyo. Tuits que buscan el aplauso de otros catalanófobos, que azuzan las llamas del odio y que nos transforman a los independentistas en los nuevos Leviatanes de este estado fallido y demofóbico.

¿Nos habéis escuchado? ¿Os habéis deshecho de todos los prejuicios, de los tópicos, de las cortinas de humo, de las noticias falsas y de la postverdad para saber en serio cuáles son nuestras ideas y nuestros argumentos? A mí me llegan cada día las vuestras que se podrían sintetizar en: mira tu DNI, siempre serás español y si no te gusta te jodes, la unidad de España, la Constitución, eres ilegal, radical, etc, etc, etc. Es un puñetero mantra que niega nuestra voz, que nos sitúa en la invisibilidad ideológica y que nos anula como ciudadanos. No está bien visto que nos manifestemos, están perseguidos judicialmente nuestros líderes, no podemos votar para decidir cómo queremos que sea nuestro futuro y, además, tenemos que soportar con estoicismo paroxismos en forma de tuit como el que has firmado.

Yo creo que todas las personas deberíamos tener derecho a un segundo nacimiento. De acuerdo, nacemos una vez, no elegimos nacer, no elegimos padres, no elegimos cuándo y dónde nacer. No me quejo de haber nacido pero, en todo caso, ¿por qué no tener derecho a un segundo nacimiento? Un segundo nacimiento que sea producto de tu libertad personal y no del azar cromosómico. Irte a vivir a otro lugar, abandonar tu trabajo de toda la vida, cambiar de pareja si es necesario, olvidar a tus amigos para buscar o no a otros, descubrirte a ti mismo en otro contexto… o, por qué no, cambiar de nacionalidad sin abandonar tus raíces. Ya sé que para esto último hace falta un gran pacto social. Y quizás es de esto de lo que trata el proceso independentista: de un segundo nacimiento colectivo. Sin furia, por supuesto. Y sin tener que soportar a los iluminados o iluminadas de turno. ¡Que ya cansa!

nou final

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