El Club Godwin

Club Godwin

Hola, soy Pedro Insua. Bienvenido a nuestro club Godwin de tertulia. Para poder pertenecer al club hay que respetar ocho reglas:

  1. La primera regla del Club Godwin es: nadie habla sobre el Club Godwin.

  2. La segunda regla del Club Godwin es: ningún miembro habla sobre el club Godwin.

  3. La tercera regla del Club Godwin es: la pelea termina cuando uno de los contendientes hace referencia a algo relacionado con el nazismo o Hitler. Aquí honramos a nuestro inspirador, Mike Godwin, que en 1990 estableció que “a medida que una discusión en línea se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno”.

  4. La cuarta regla del Club Godwin es: solo dos cuñados por discusión.

  5. La quinta regla del Club Godwin es: solo una tertulia cada vez.

  6. La sexta regla del Club Godwin es: se discutirá sin argumentos y sin información válida, sólo por inspiración cuñada, por lo que has oído por la radio, lo que has escuchado por la tele o lo que te ha dicho el primo del cuñado de un taxista que conoce a alguien que ha oído algo que te puede servir de referencia.

  7. La séptima regla del Club Godwin: cada discusión durará el tiempo que sea necesario y eso sólo lo decides tú que para eso eres un miembro del Club.

  8. La octava regla del Club Godwin es: si ésta es tu primera noche en el Club Godwin… TIENES que discutir.

Ya sé que nos hemos inspirado en “El club de la lucha” de Chuck Palahniuk pero lo negaremos bajo la amenaza de llamarte nazi porque, si una cosa somos, es expertos en el nazismo. No nos mires mal como cuando a Hitler le entró champú en el ojo en su casa de Braunau am Inn, una pequeña aldea cerca de Linz en la provincia de la Alta Austria… no es que nos guste ese régimen, es que somos capaces de utilizar la ley de Godwin en cualquier situación. ¿Que a un amigo le pica un testículo y lo manifiesta en público? Tranquilo, cualquier miembro de nuestro Club te dirá que a Hitler le pasó lo mismo en el búnker de Berlín cuando una hormiga se le metió entre los calzoncillos. ¿Que se te ha quemado la paella? No hay problema. En nuestras tertulias alguien afirmará que a los nazis también les pasaba con sus asados. ¿Que eres independentista catalán? ¡¡¡En ese caso estamos en nuestra salsa!!! Somos capaces de encontrar similitudes con cualquier aspecto de los doce años de nazismo sin el más mínimo problema. Para eso somos expertos, ¿qué te pensabas? No nos mires así, que parecéis Hitler cuando le entró una mota de polvo en su ojo derecho en la cervecería Bürgerbräukeller de Múnich unos minutos antes de sufrir un atentado fallido. ¿Que estamos obsesionados con Hitler? No nos digáis eso. Parecéis nazis supremacistas y totalitarios, hombre ya. Y es que nosotros somos capaces de saber lo que piensas, lo que sientes, lo que vas a hacer y lo que no vas a hacer, aunque pienses que lo vas a a hacer. Pero eso no nos hace sentir superiores a ti. Bueno… un poquito. Como cuando Hitler miró a Franco por encima del hombro en Hendaya el 23 de octubre de 1940.

Nota de l’autor: gràcies a Jaume @Yeagov_CAT per les captures de pantalla.

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