Consejos para superar la independencia de Catalunya

yago

Estimado, o no:

Superar rupturas sentimentales es complicado. No digo que no. Especialmente cuando se tiene la inteligencia emocional de una ameba politoxicómana (por cierto, las terapias de grupo de las amebas son especialmente divertidas. Hay vídeos en YouTube sobre el tema por si te interesan).

Ya sé que tú, como madrileño afincado en Marbella, echarás de menos lo que ha aportado Catalunya en tu vida: las lecturas de Joan Maragall, de Miquel Martí i Pol o de Quim Monzó; el noucentisme; la Renaixença; el modernisme… Pero lo superarás.

Lo que sucede es que las reacciones de amante despechado suelen ser muy patéticas. Hay hombretones que se ponen a llorar en plan mocos, babas y fluidos varios; otros entran en la fase blues qué triste estoy ponme otra cerveza y dale play al CD de B.B. King; los hay que van a programas de televisión basura y también hay madrileños afincados en Marbella que acceden al modo “ojos que no ven, bomba que te tiro”. Y da como un poco de penita y de vergüenza ajena. No sé… piensas… animalico de Dios qué poco sentido del ridículo que tiene. Para empezar, encargas a un ente abstracto que tire una bomba que debe alcanzar una superficie de 32.108 km² para cargarse a unos siete millones y medio de personas que por lo visto te caen mal (sin tener en cuenta a los inmigrantes y turistas). Es como pedir que el Despacito que suena en la megafonía de la piscina sólo torture a los hombres entre 30 y 35 años, rubios y que midan entre 1.60 y 1.80. Complicado, ¿no? Después, además, formulas un deseo parecido al que tenemos los independentistas: una España sin Catalunya (yo de hecho voy más por una Catalunya sin rastros del estado español en su territorio. Como máximo una embajada y alguna tienda de jamón ibérico). Pues, qué quieres que te diga: es una extraña manera de sobrellevar una ruptura sentimental. Es como si Otelo le hubiese dicho a Desdémona: “te vi a meté una bonba en to los morros, como no dejes de mirar a Cassio, que lo vas a flipá”. No queda lo elegante que se espera de un madrileño afincado en Marbella, de esos que llevan el jersey en los hombros, camisas de manga larga arremangadas, peinado a lo Aznar con greñas en el cogote y pulserita con la bandera española.

Para superar la independencia de Catalunya deberías seguir el primer consejo de una página de psicología que he buscado al azar en internet y que habla sobre rupturas amorosas (la he tuneado un poco, debo admitir): “llora, llora y vuelve a llorar: desahógate, grita, saca el dolor fuera, compártelo con los demás hasta que no te queden más lágrimas que sacar, date cabezazos contra la pared, apriétate fuertemente los testículos hasta que te quede la voz como la de Farinelli, cómete una cucharada de canela habiendo escondido antes todas las botellas de agua disponibles, enciérrate en tu coche a 35 grados, sin aire acondicionado y con las ventanillas subidas mientras escuchas una y otra vez cualquier ranchera de Bertín Osborne. Una ruptura es un proceso de duelo, así que uno tiene que pasar por diferentes etapas. Llorar te ayudará a pasar a los siguientes pasos”.

nou final

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