Mortuus est Chanquete

nacionromana

Estimado, o no:

A veces sigo dos o tres series a la vez. No lo hagas. Llega un momento en el que puedes situar a Tyrion Lannister como candidato a la Casa Blanca mientras Toni Soprano vende crack en una esquina de Baltimore. ¿Puede ser que hayas mezclado la fantástica producción de Roma con Verano Azul? Chanquete de gladiador tendría su gracia, con su faldita, generando tensión sexual no resuelta con Julia. Ya me imagino a Pancho gritando: ¡Mortuus est Chanquete! ¡Mortuus est Chanquete!

Lo de nación es un concepto complejo. Observa lo que dice el diccionario: conjunto de personas de un mismo origen étnico que comparten vínculos históricos, culturales, religiosos, etc., tienen conciencia de pertenecer a un mismo pueblo o comunidad, y generalmente hablan el mismo idioma y comparten un territorio. Lo que sucede con las naciones es que son como las cebollas, y no lo digo porque a veces provocan el llanto (que también), sino sobre todo porque se componen de muchas capas superpuestas unas encima de otras. Es lo que tiene la Historia (con mayúscula). Se compone de muchas historias (con minúscula) superpuestas unas encima de las otras, que viajan en el tiempo, que nacen, crecen, se multiplican y mueren (y no estoy hablando de Cucal aerosol, que conste). Los territorios están ahí, con sus árboles, sus ríos, sus tiendas de ultramarinos regentadas por paquistaníes que te preguntan si quieres bolsa… Eso es inamovible (bueno, quizás los amables paquistaníes, no). Cambian las fronteras, las formas de estado, los gobiernos, las identidades, las banderas… Al final, uno puede sentirse de la nación que le dé la gana. Yo, por ejemplo, me siento de la nación de habitantes del planeta a los que no les gusta el queso. No lo soporto. Soy el friqui que se pide las pizzas sin mozzarella. Pero estoy orgulloso de mi nación. No tenemos un territorio, ni una bandera capaz de crear marcos mentales o identitarios, ni una Constitución con artículo 155 pero estamos ahí, reivindicando que no se le ponga queso a todo.

Yo no soy historiador. Bueno, después de siete años escribiendo sobre la intolerancia en las redes sociales y en los medios de comunicación, quizás soy “histeriador” o experto en histerias. Y es que como las histerias necesitan público, las redes sociales han creado un espacio mundial de intercambio gratuito de histerias. Te decía que no soy historiador. Ataulfo me produce la misma curiosidad vital que las practicas sexuales del oso hormiguero (me esperaré a que salga la película. Del oso hormiguero, no de Ataulfo). Pero a pesar de no ser historiador creo que te has precipitado un poco. Hispania era el nombre con el que los romanos a los que te refieres (no los confundamos con Eros Ramazzotti) daban a la península ibérica. De hecho, hay una teoría que afirma que Hispania significa “tierra de conejos”. Ahora sería “tierra de Zaras” o “tierra de Mercadonas” pero en aquella época era “tierra de conejos”. No hay ninguna teoría científica que afirme que los conejos cantaran el “soy español, lo, lo, lo” cuando los romanos llegaron en sus barcos a ver qué había por aquí para expandir su negocio, como un franquiciador de Starbucks. Por lo tanto, podemos concluir que los romanos seguían siendo romanos. Llámalo si quieres “Romanos on tour”. Eso significa que eran como Beyoncé cuando hace giras. No te digo que no se pueda tomar un “relaxing cup of café con leche en la Plaza Mayor” pero ella seguirá siendo hija de Houston, Texas, de los Beyoncé de toda la vida, los que tenían la farmacia de la plaza y una hija que cantaba All the single ladies, (All the single ladies), All the single ladies, (All the single ladies), oh, oh, oh…

Yo no sé cuándo los españoles se empezaron a sentir españoles. Habrá que estudiar algún libro de “Historia de los sentimientos”. Yo sí sé cuándo empecé a dejar de sentirme español. Sé que el sentimiento decreciente continúa. Y sé que para muchos España no es una nación, sino una noción. Tranquilo, no eres tú. Soy yo. Necesito espacio. Ya sabes, las personas cambiamos, maduramos… pero lo más importante de todo es que “mortuus est Chanquete”.

P.D. No vuelvas a leer “Asterix en Hispania”. Contiene ciertos anacronismos:

5ole

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