Cuando parpadees, ya me habré ido

andaluza

Estimada, o no:

¡Qué decepción! Después de ver que escribías “SON” con tilde, igual que en catalán, pensaba que querías mostrarme algo de tu afecto dicharachero y tender lazos culturales entre la nación catalana y la andaluza (con la cantidad de andaluces e hijos de andaluces que son felices en Catalunya no debería ser tan difícil). Sin embargo, creo que deberé esperar a que me llegue tu amor, detrás de esa cortina de odio que tapa tus enormes virtudes de andaluza, española, ciudadana del mundo y puntito con ADN humano en la inmensidad de la Vía Láctea.

Dices que los independentistas somos unos “ignorantes de un nivel cultural muy bajo”, aunque no sé en la Escala Kiko Rivera en qué nivel estaríamos. Yo lo admito. Tienes razón. Soy un paleto. Los estudios universitarios, los países que he visitado y las lenguas que hablo no son nada en comparación a la inmensa fuente de conocimiento que es haber visto cómo Dios, con dos gotas de sangre y un rayito de sol, hizo una bandera y se la dio a un español. Yo eso no lo he visto jamás. A mí me das dos gotas de sangre y un rayito de sol y lo único que veo es un manchurrón que no lo quita ni el calvo de Don Limpio.

Quizás insinúas que deberíamos ser como los manifestantes unionistas que se pelearon a sillazos en la Plaça Catalunya el pasado 12 de octubre (día de la nada nacionalista fiesta de la hispanidad). Me quedó claro que no eran neonazis con banderas españolas, ni un comité de ornitólogos dispuestos a llenar Barcelona de pollos franquistas. Eran partidarios de Mozart y de Verdi que dirimían sus disputas operísticas lanzándose sillas.

  • ¡Cosi fan tutte es mejor que Rigoletto!

  • ¿Qué dices desaprensivo? Mozart era un diletante solipsista.

Sí, ya lo sé, los neonazis amantes de la ópera son demasiado cultos para los registros habituales y a los “ignorantes de un nivel cultural muy bajo” nos cuesta seguirles. 

Ya me gustaría a mí ser unionista pero no he leído lo suficiente como para saber por qué se le dan medallas policiales a las vírgenes o se disfraza a las cabras de legionario. Sin duda debe haber alguna razón en estos comportamientos pero se alejan de mi modesto sistema de creencias y no estoy en disposición de entenderlos. ¡Bendito nacionalismo español que otorga a sus usuarios la sabiduría universal que les permite cambiar el orden sintáctico de las frases para parecer Yoda! Precioso, tu tuit.

Pero una vez que he dejado clara mi modestia intelectual (que sin duda no me permite llegar a tu nivel de Trivial Pursuit con piernas) permíteme que te diga que decir que los independentistas somos unos “ignorantes de un nivel cultural muy bajo” es tan absurdo e injusto como decir que los andaluces sois unos vagos. ¿Sabes lo que sucede? La intolerancia tiene siempre unos ciclos que son muy dañinos para la convivencia. Se empieza con unos “nosotros y ellos”, se continúa con un “ellos son” al que le sigue un “humillémosles, ataquémosles y marginémosles” y se acaba con que tú también formes parte de un “ellos” en la mente de algún intolerante. A nadie le gusta ser un marginado por el simple hecho de pensar diferente, ¿no?

Y es que creo que hay algo que no has acabado de entender. Que yo sea independentista significa que deseo con toda mi alma que la Delegación del Gobierno en Barcelona sirva para construir una biblioteca, que la Delegación de Hacienda se transforme en una Oficina de Bienestar Social y que Enric Millo se jubile para que sea feliz jugando a petanca por las mañanas y practicando Pilates por las tardes. Que yo sea independentista no significa que me meta en la escuela de tus hijos para decirte cómo se les tiene que educar, que intente humillarte por tus costumbres o por tu cultura o que te impida votar para que nadie sepa en qué tipo de modelo político, económico y social quieres vivir. Por eso, amiga andaluza y española, muchos catalanes ya nos hemos ido para no volver. Uno tiene la impresión de que no habéis dedicado ni un solo segundo a reflexionar sobre por qué queremos romper determinadas cadenas.

En fin, me voy con mi incultura a otra parte. No quiero molestarte en tu mundo de sensibilidad cultural y hambre de conocimientos. Cuando parpadees, ya me habré ido.

nou final

Pots seguir el BLOG SOCIETAT ANÒNIMA a:

logotw Twitter @blogsocietat 

UnknownFacebook

tumbñTumblr

Anuncis