Obviedad: no es lo mismo preso político que político preso

presos

Estimada, o no:

El orden de las palabras que se establece en las frases es importante. Bueno, menos para Yoda y para Rajoy. Y es que no es lo mismo decir “mi casa es antigua” que “es mi antigua casa”, como tampoco es lo mismo decir “vuestra Constitución es antigua” que “es nuestra Constitución antigua”, que será lo que digamos en poco tiempo los catalanes de vuestra cárcel legislativa. Si dices: “es un hombre pobre” lo que estás afirmando es que ese hombre no dispone de los mínimos recursos económicos para llevar una vida en condiciones. En cambio, si dices “es un pobre hombre” lo que seguramente tratas de manifestar es que se trata de un individuo más bien triste, gris y con las mismas ganas de sonreír que Soraya SS en una exhibición castellera.

Si no sabes distinguir entre “preso político” y “político preso”, no me quiero ni imaginar qué entiendes por “perrito caliente”. En todo caso, y para evitar confusiones, te diré que no es un chucho que busca en Google “chihuahuas maduritas rasuradas”.

Un “preso político” es cualquier persona física que es encarcelada por sus convicciones y actividades de tipo político; es decir, por sus ideas. Esto implica que su condena en prisión se opone a los Derechos Humanos, concretamente a las cláusulas de libertad de pensamiento, de expresión o de reunión. Seguramente conoces el caso de Nelson Mandela. Durante 27 largos años estuvo en prisión por combatir el régimen de apartheid en Sudáfrica. Y no te lo vas a creer: Mandela se oponía a las leyes en vigor. Lo más lamentable de la situación es que con el paso del tiempo aquellas leyes han sido consideradas totalmente injustas aunque en su época fuese considerado un sedicioso. Es decir, no es lo mismo “legal” que “legímito”. Y cuando una jueza como Carmen Lamela que, además de bendecir el uso de las tildes en las palabras esdrújulas, se inventa delitos con pena de cárcel, lo mejor es afirmar de una manera rotunda y sin temor a confusión: NO CREO EN EL ESTADO ESPAÑOL, como Nelson Mandela no creyó en el Estado al que se opuso.

Pues no, no es lo mismo un preso político que un político preso, como no es lo mismo ser el cuñado del rey, que dirigir entidades sociales y culturales en Catalunya. Uno se está tocando los urdangarines en Suiza y otros están encarcelados por sus ideas. Mira por dónde, vuelve a haber presos políticos como en otros tiempos. Eso sí, el tiempo les dará la razón en este extraño país llamado de momento España (o Merkelandia, si prefieres). Ya lo dijo Ray Loriga: “la memoria es un perro estúpido. Le tiras un palo y te trae cualquier cosa”.

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