No hay preguntas idiotas, sólo adultos despistados @BorrajoMoncho

monchoborracho

Estimado, o no, Moncho:

Recuerdo perfectamente cuando, con nueve o diez años y sin venir a cuento, le pregunté a mi profesor por qué el cielo era azul. El pobre hombre se quedó más en fuera de juego que un torero en un Congreso de Filosofía Presocrática. Ya sé que mi carrera como troll viene de lejos y que en aquella época el señor Google aún no ofrecía respuestas a las preguntas universales como, por ejemplo, qué hacer cuando un cómico ya no provoca más que vergüenza ajena. Lo cierto es que si aquél profesor hubiese tenido un ordenador con conexión a internet, me podría haber dicho que el cielo es azul a causa de la dispersión de Rayleigh, que se refiere a la dispersión selectiva de la luz por partículas cuyo tamaño es menor que un décimo de la longitud de onda de la luz y que la atmósfera tiende a dejar pasar sobre todo la luz con las longitudes de onda más cortas, es decir, azul y violeta. No hubiese entendido nada. Hubiese seguido mirando al cielo con la esperanza de que no lloviese en medio de un partido de fútbol en el patio y mi vida de niño impertinente hubiese discurrido feliz como hasta entonces. Te digo esto porque no hay preguntas idiotas, sólo adultos despistados.

Tú te preguntas que por qué una persona imputada por ley se puede presentar a unas elecciones de un país de donde no quiere ser. En un ejercicio de demagogia, descontextualizas la causa. Porque, no nos olvidemos, esa persona no ha robado, no ha violado, no ha matado. Su delito es haber permitido que los ciudadanos voten. Yo me pregunto por qué un país como España impide por ley el ejercicio al voto, por qué se nos niega la voz cuando la pregunta es, no estúpida, sino incómoda. ¿Qué clase de sociedad estamos construyendo en la que se niegan voces?

Mi presidente a día de hoy es Carles Puigdemont. El otro, ese señor con barba y cabello en modo Grecian 2000, que confunde el verbo con el sujeto y éste con el predicado, que camina rápido con el culo señalando su nuca y cuyo nombre aparece en el caso de corrupción más vergonzantemente enorme que ha conocido Europa, no me representa. No es mi presidente. Y España ya no es el lugar que reconozco como propio. Me ha echado. Me ha dicho que no soy sujeto político, que aunque deposite cada día un voto en una urna durante el resto de mi vida, que aunque ese voto sirva para construir mayorías, no sirve para nada. ¿Por qué? Porque la respuesta incomoda, porque supone el fin de un régimen de privilegiados y de una mentalidad a la que le das unos reyes, una bandera y populismo rojigualda y ya es feliz.

Ya que estás en proceso de realizar preguntas, te voy a proponer unas cuantas:

¿Por qué en verano faltaban agentes de la guardia civil para los controles de seguridad del aeropuerto de Barcelona y, de repente, aparecieron tres barcos repletos de fuerzas de seguridad si la función era reprimir y no dar servicio a la comunidad más turística?

¿Por qué es tan difícil encontrar al M. Rajoy que aparece en los papeles de Bárcenas?

¿Por qué los medios de comunicación, especialmente la televisión pública que pagamos entre todos, ocultan sistemáticamente el juicio de la trama Gürtel?

¿Por qué no hay oposición política en España?

¿Por qué Ciudadanos tiene tanto en común con Backstreet Boys? Los dos nacieron a partir de un casting.

¿Por qué nadie parece cuestionarse que un partido como Ciudadanos, que no ha nacido del activismo social, ni de asociaciones vecinales, ni de ningún sindicato, haya obtenido en tan poco tiempo financiación y plataformas mediáticas para llegar donde ha llegado?

¿Quién financia Societat Civil Catalana?

¿Por qué los que causan incidentes en Catalunya indefectiblemente son los que llevan banderas de España?

¿Por qué miente con todo el descaro del mundo el Ministro de Justicia afirmando que no conoce constitucionalistas que hagan escraches, cuando está perfectamente documentado el acoso a periodistas, las agresiones a ciudadanos o, incluso, la rotura de cristales en Catalunya Ràdio?

¿Por qué, a pesar de existir centenares de testimonios gráficos sobre la violencia del 1 de octubre y de que muchos de esos testimonios sean periodistas extranjeros, el gobierno central miente acerca de los heridos negando evidencias?

¿Por qué balbucea el Ministro Dastis y se le ponen las orejas rojas cuando en las televisiones extranjeras habla acerca de estos hechos?

¿Por qué la sociedad española permite que el cuñado del rey esté tocándose los urdangarines en Suiza, su mujer sea graduada universitaria y se acepte que no sabía lo que firmaba, Rodrigo Rato esté pasando unos ídems excepcionales en libertad, los fascistas de la Blanquerna campen libremente por las calles con toda la impunidad del mundo, el fondo de las pensiones tenga menos futuro que Jesulín de Ubrique en una academia de idiomas y los jóvenes con carrera tengan que irse a hacer cafés a Londres mientras el partido más corrupto de Europa les gobierna?

¿Por qué, Moncho? ¿Por qué?

Pues sí: el cielo es azul. Luz formada por todas las longitudes de onda del espectro visible nos llega procedente del sol pero, al final, la atmósfera la filtra. Quizás los adultos actuamos como la atmósfera: filtramos lo que nos conviene. Pero la luz está ahí fuera. Y tiene vocación de iluminarnos, de darnos calor y de recordarnos que hasta la luna tiene una zona oscura. ¿Por qué no ha de tenerla también España?

nou final

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