Piromanía social

delitosodio

Al Ministro de Interior:

He comprobado con sorpresa y unas buenas dosis de indignación que la web del Ministerio de Interior que está a tu cargo ha abierto una pestaña para denunciar los delitos de odio ÚNICAMENTE PARA CATALUNYA. Pues bien, yo quiero denunciar un delito de odio. Te quiero denunciar a ti.

Dice el tríptico que el Ministerio de Interior tiene colgado en su web que “si una persona se ha mostrado hostil hacia ti por tu raza, orientación e identidad sexual, religión, creencias o discapacidad, ha cometido un delito de odio”. Creo que señalar a los catalanes como has hecho, responde a una hostilidad que como catalán me ofende profundamente. Precisamente, lo primero que hacen los que elaboran discursos de odio es señalar a un grupo, por su origen, su orientación sexual, el color de su piel, su aspecto físico, su religión… Para los intolerantes, la coartada puede ser cualquiera. Por lo tanto, la semilla primigenia del odio consiste en compartimentar la sociedad en grupos. A partir de ese momento, se establece un “nosotros versus ellos” que pone en marcha el ciclo de la marginación. Se señala, se generan estereotipos negativos, se segrega, se margina, se discrimina y, en el peor de los casos, se vuelca agresividad sobre determinados colectivos. Ese ciclo se debe romper desde el principio. En la escuela y en la familia es necesario que los niños crezcan con la idea de que la diversidad y la complejidad no se deben combatir con la simplificación y, mucho menos, con una homogeneidad impuesta. La xenofobia, el racismo o la homofobia nacen precisamente de la negación de la realidad y de la imposición de unos estándares que no tienen nada que ver con el respeto a los colectivos que, de alguna manera, “se salen de la norma”, cuando lo que sucede precisamente es que por lo que respecta al origen, a las creencias o a la orientación sexual no hay normas (o, al menos, no debería haberlas). Por ejemplo, un heterosexual no es “más normal” que un homosexual, un andaluz no es “más normal” que un catalán o un trabajador de TVE no es “más normal” que uno de TV3 (por mucho que Xavier García Albiol se haya autoelegido como paladín de la normalidad).

Si el Ministerio de Interior establece un protocolo de denuncia SOLAMENTE para Catalunya, está señalando a toda una comunidad, les está diciendo a los españoles que en Catalunya se establecen discursos de odio que merecen especial atención, como si en otras comunidades esto no sucediese. Es como activar protocolos de denuncia sólo para heterosexuales, homosexuales, caucásicos, orientales, rubios, altos, bajos, obesos, delgados… NADIE DEBE SEÑALAR A NINGÚN COLECTIVO CON ESTA ABSOLUTA FALTA DE INTELIGENCIA SOCIAL. NADIE. Y cuando es el Ministerio de Interior el que lo hace, sólo cabe la denuncia internacional porque la oposición hace años que ha dimitido.

A ti, ministro, acuso de plantar la semilla para que se establezcan relatos totalmente irreales porque amenazas, insultos, descalificaciones u ofensas se dan en todas las comunidades autónomas. Y a ti, ministro, acuso de que los ciudadanos de Andalucía, Madrid o Asturias puedan generar estereotipos perjudiciales contra mi persona solamente por el hecho de ser catalán. Llevamos años recibiendo diarias dosis de catalanofobia, por esa nefasta concepción de España. Un país que no sólo no acepta su diversidad, sino que la combate con las peores armas.

La piromanía social se está convirtiendo en una manera de hacer política y no sólo no es sostenible, sino que además es muy peligrosa. Señalar colectivos y hacerles responsables de váyase a saber qué catástrofes es tremendamente perjudicial. Ya basta. No te pagamos el sueldo para que incendies la sociedad con esta lamentable ignorancia. Por eso, vaya con esta carta mi denuncia de que es precisamente esta pestaña en la página web del Ministerio de Interior una muestra clara y palpable de lo que es el detonante de un discurso de odio.

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