Gente normal

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Estimado, o no, Xavier:

La RAE propone varias definiciones de la palabra normal:

1. adj. Dicho de una cosa: Que se halla en su estado natural.

2. adj. Que sirve de norma o regla.

3. adj. Dicho de una cosa: Que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano.

En cuanto a la primera acepción, miro a Lídia Heredia, Ramon Pellicer o a Laia Servera y a mí me parece que están en su estado natural. No están ni en almíbar, ni con salsa chipotle, ni en estado gaseoso. Podríamos decir, por lo tanto, que son personas normales, con sus bracitos, sus piernecitas y su inteligencia. Son profesionales con formación universitaria, experiencia y una demostrada calidad como comunicadores. Y si esa es la norma en un medio de comunicación, podríamos decir que tú te apartarías de la norma ya que careces de formación superior. 

Eso me lleva a la segunda acepción porque tener formación, experiencia y demostrada calidad, a tenor de sus audiencias y de los premios recogidos, debería ser la norma si uno quiere dedicarse a explicar la realidad. Créeme, quien se ha educado frente al colegio y/o a quien los estudios le abandonaron, ofrece menos posibilidades de convertirse en mediador entre la realidad y la audiencia, o entre la realidad y los electores. Los estudios no son garantía de honestidad pero, al menos, otorgan la probabilidad de unos mayores aciertos en las decisiones. Ojalá se extendiera esta idea a la política: grandes seres humanos, con buena formación y capacidad para tomar decisiones acertadas, para encontrar soluciones y no para crear problemas.

A mí me preocupa más la tercera acepción: “dicho de una cosa: Que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano”. En primer lugar, quiero advertirte del acertado uso de la palabra “cosa”. La RAE no habla de “personas normales” porque todas las personas somos normales. Sí, incluso tú… a tu manera, claro. No hay personas infranormales, supranormales, paranormales o subnormales. Ya sé que esta última palabra se ha usado peyorativamente para referirse a personas con deficiencia intelectual pero estoy plenamente convencido de que la deberíamos desterrar de nuestro vocabulario. Repito, Xavier: todas las personas somos normales. Da igual si la gente colecciona sobres de azúcar de color verde, si le gusta hacer running corriendo hacia atrás o si se casa vestida como el cantante del “I have a pen”. TODOS SOMOS NORMALES. Y genera cierta inquietud que un político en precampaña utilice el concepto “gente normal” porque nos remite a esa tercera acepción: “que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano”. Es decir, que lo que quieres es llenar TV3 de personas que responden a unas normas que tú fijas de antemano: ¿militancia a tu partido? ¿Proximidad ideológica? ¿Conexiones familiares? ¿Devolución de favores prestados?

Con todo el respeto del mundo (sobre todo por si nos escucha Mc Carthy Zoido) permíteme que recuerde al gran Sigmund Freud cuando dijo aquello de que “existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo”. Lo que me lleva a interesarme por tu vida: ¿con este tipo de declaraciones eres feliz?

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