No se dice “cocretas”, se dice “cloquetas”

zoidocroquetas

Estimado, o no, Zoido:

Estoy indignado. Me siento profundamente dolorido con ese trato indigno que se le ha dado a una institución tan española y me parece muy bien que abráis ahora mismo una investigación. A España le sobra el dinero para este tipo de pesquisas y creo que deberíais poner en alerta hasta al CNI, con los agentes mejor preparados de su división “hostelería en el barco de la policía”. Rima y todo. No puede ser que se haya producido ese trato vejatorio a algo a lo que le tenemos tanto cariño como son las croquetas. ¿Por qué se critica tanto que los agentes desplazados a Catalunya en la misión “por mis cojones que no os vais” hayan cenado croquetas? Este delicioso manjar forma parte de la dieta diaria de las familias españolas. “¿Tas comío los cocretas?” es una de las preguntas que más se formulan en las comidas familiares. Y es que resulta especialmente delicioso escuchar al experto replicando: “no se dice cocretas, se dice cloquetas”. Por eso reivindico desde aquí que, ya que estás tan preocupado por la incitación al odio en las redes sociales, le digas a la Fiscalía, que le diga a los jueces, que le diga a Twitter, a Facebook, a Instagram, a Tinder, a LinkedIn y a Google+ que cierren cuentas a los que critican a las croquetas. Y de paso, que cierren bingos para que no roben a Froilán.

No sé qué esperaban cenar esos hombretones hechos para el combate callejero. ¿Langosta? ¿Caviar de Beluga? ¿Papada de Zoido al ajillo? Un guerrero que escucha el susurro de la tormenta debe estar preparado para la dura vida del antidisturbio del siglo XXI. No todo consiste en llevar traje de Robocop, GoPro y posicionamiento GPS. Bueno… si es capaz de escuchar el susurro de la tormenta tampoco iría mal un buen psicotécnico.

Eso sí, hay que tener en cuenta el éxito de su misión: se van de Catalunya con más votos independentistas en las urnas, menos diputados del PP en el Parlament, un precioso álbum de fotos de violencia que se ha visto en todo el mundo y un mar de caretas que se han caído al suelo haciendo el mismo ruido que los testículos de más de uno al ver los resultados del 21D. Es todo tan divertido. Los que dijeron que el 1 de octubre se había votado veinte veces ahora ven que en unas elecciones que han organizado ellos hay más votos indepes. Esos mismos que se inventaron el concepto de “mayoría silenciosa” ahora descubren que con más del 80% de participación, ni está, ni se le espera. Y no sólo eso, también algunos se inventan países. Tabarnia lo llaman. Porque “mecagontoloquesemueveArrimadasnoserápresidentamierdadevida” ya estaba cogido.

En fin, desde este modesto blog reivindico las cocretas, las cloquetas, las concretas y hasta las croquetas. De jamón, de pollo, de bacalao y de política. Porque ahora mismo la situación en España es una bandeja de croquetas de bar chungo. Las miras sabiendo que esas mismas croquetas estaban ahí, en esa bandeja mugrienta hace ya tres días (o cuarenta años), esperando que algún ignorante con El País bajo el brazo se las coma, mientras en la tele Ana Rosa Quintana vomita catalanofobia y unos funcionarios se quejan del menú. Como dijo Shakespeare: “más tiran un buen par de croquetas que unas carretas”. Bueno… quizás no fue Shakespeare y quizás no fuesen croquetas.

nou final

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