Españoles: ¡votad a Albert Rivera!

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Estimados, o no, españoles:

Votad a Albert Rivera para que sea presidente de España. Os lo suplico. Ya sé que es catalán y que algunos deberéis esperar a que os bajen las pulsaciones antes de poner la papeleta en la urna, pero tenéis la obligación moral de hacerlo. Aunque sea por los de Metroscopia, que están con el corazón en un puño desde que Rivera hizo la comunión vestido de abogado de La Caixa.

Votad a Albert Rivera, sobre todo los obreros. Porque ya sabemos que Albert Rivera viene de la lucha obrera, de los movimientos vecinales y del activismo social. No cuela, ¿no? Bueno, tampoco Rajoy y bien que le votáis. No os pongáis exquisitos ahora. Ya lo sé… Albert Rivera es un tecnócrata neoliberal, como Trump. Exacto, ese presidente de la nación más poderosa del mundo que asegura haber vendido aviones F-52 a Noruega, aunque ese modelo de avión solo existe en el videojuego Call of Duty. Cosas de tecnócratas amantes del libre mercado. Cualquier día de estos nombra vicepresidente a Mario Bros.

Lo que os decía, españoles: votad a Albert Rivera si queréis a un Rajoy más joven. Al fin y al cabo, es poco más o menos lo mismo. Me explico. Imaginaros que sois fundadores de una empresa que vende el refresco Pipí Cola. De un tiempo a esta parte habéis tenido una intoxicación por una remesa en mal estado (bueno, casi mil remesas en mal estado, un ministro con querencia por Panamá y un individuo llamado M. Rajoy que aparece en la contabilidad de un corrupto). La consecuencia es que las ventas han bajado. ¿Qué hacéis? Os inventáis el refresco Popó Cola. La misma fórmula, con diferente envase y diferente nombre. Pues eso es Ciudadanos. De derechas, igual que el PP. Nacionalista español, igual que el PP. Neoliberal, igual que el PP. Con los jerseys por encima del hombro, igual que el PP. Y con la misma experiencia que el PP organizando Juegos Olímpicos. Conclusión: votad a Albert Rivera. ¿Te gustaba Backstreet boys pero ya te parecen pasados de moda? Pues toma One Direction. ¿Que los de One Direction ya empiezan a ser fofisanos? Pues ahí tienes a Kiko Rivera, la gran esperanza blanca de la música electrónica. Tiembla, AVICII. Y es que todo es cuestión de que el casting vaya bien. No como con Aznar, cuyos ministros acumulan más imputaciones que todas las novelas de John Grisham juntas. No se veía semejante capacidad para fichar delincuentes desde que Pablo Escobar probó el primer porro.

Ya sé que muchos os preguntaréis que por qué un indepe como yo os pide el voto a Albert Rivera. Pues porque he abrazado ya una nueva época en mi vida a la que llamaré nihilismo rojigualda, cuya principal premisa es “me da exactamente igual quién gobierne en España, si la prima de riesgo se pone por las nubes, si las pensiones se pagarán próximamente en tickets regalo del bazar chino “To es falso” o si Álvaro Ojeda es Doctor Honoris Causa por la Universidad Bar Manolo”. En serio, me da igual en quién depositéis vuestras ilusiones de futuro. Si es que no sé por qué nos ponemos todos tan exquisitos. ¡Votad a Rodrigo Rato o a Urdangarín! ¿Para qué andarse con rodeos? Españoles que vivís en los pueblos: votad a Albert Rivera. Ya lo sé… se llaman Ciudadanos y no Pueblerinos. ¿Y qué? También lo llaman democracia y no lo es. No seamos tiquismiquis (famoso cantante griego, por cierto). Hay que votar a Albert Rivera para que toque poder y autoimplosione todo. Además, si votáis a Ciudadanos tendréis un maravilloso pack de intelectuales: Javier Nart, que habla de esterilizar a mujeres con posibilidades de tener hijos con el Síndrome de Down; a Albert Boadella, que se hace fotos metiendo el culo en una estelada; al Yoyas, insigne investigador de la chulería machista y racista detenido por violencia doméstica y a Juan Carlos Girauta, escritor de tuits machistas en sus ratos libres y amargado vital el resto de horas.

Votad a Albert Rivera para que nada cambie. Y si cambia, que sea a peor. En la miseria se agudiza el ingenio. Preguntad a Oliver Twist, al Lazarillo de Tormes o a Tomás Roncero, cuyo Real Madrid está a dieciséis puntos del Barça y aún sigue pensando que Cristiano Ronaldo es tan veloz como un F-52.

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