Vivir es como el “fúmbol”

vicente

Estimado, o no:

Hay verbos que conjugamos más y verbos que conjugamos menos. Por ejemplo: justipreciar. No se trata de un verbo que utilicemos cada día. ¿Has oído alguna vez al rey decir: yo justiprecio mucho el tren de vida que llevo? Pero seguro que no lo dice porque es muy campechano 2.0 y no por la rareza del verbo. Lentificar, cesantear, peatonalizar o frutecer son verbos que casi nadie emplea. Sin embargo, hay un verbo que deberíamos aprender a conjugar a menudo: vivir. Vivir es… vivir es… vivir es como el “fúmbol”, que diría Ángel María Villar, o como la “costitución”, tal como pronunciaría Soraya Sáenz de Santamaría: tiene unas reglas pero si regateas bien, te hacen presidente y todo.

Vivir. Vivir es saber que la realidad, tarde o temprano, te pondrá a idiotas delante. Es en ese momento cuando más necesario es el humor. Vivir es aceptar que somos como yoghourts (en mi caso crema catalana): tenemos fecha de caducidad en el envase. Y vivir es, sobre todo, una lucha diaria contra las limitaciones que nos marcamos nosotros o que nos vienen impuestas.

En tu texto de exaltación a la vida, hay un viva que me ha llamado la atención (y no porque hayas escrito “vibs”. Puñetero teclado qwerty, nunca engaña). Me refiero a la petición que has hecho a la Humanidad de que viva el rey. Lo respeto. A mí hay veces que también me gustaría decir “viva el móvil que se me acaba de caer al suelo el día en el que le he quitado la funda”. Y aunque respete tu “vibs el rey” te debo decir que no pasaría por una de mis preocupaciones más intensas. Lógicamente, en mi escala de exaltaciones vitales, antes estaría mi familia, mis amigos y/o compañeros de trabajo, mis alumnos, mis vecinos, Messi… o yo mismo. Y es que no suelo tener muchos lazos afectivos con las personas que viven en palacios. No creas, me sucede lo mismo con las princesas Disney (y eso que algunas están de buen ver). No sé… eso de participar en un besamanos lo encuentro poco higiénico. No estoy diciendo que no se las lave pero… son muchas babas al cabo del día. Y es inevitable que las manos acumulen gérmenes. Monárquicos gérmenes, pero gérmenes al fin y al cabo.

¿Viva España dices? Sí, pero que viva lejos. ¿Viva el ejército? Sí, pero que se quede en los cuarteles a ser posible. ¿Viva nueva España? Ups, no me digas que ya ha empezado la segunda temporada.

En fin, estimado, o no, exaltado vital, reitero mi obsesión por conjugar muchas veces el verbo vivir: yo vivo, tú vives, el rey vive muy bien, nosotros vivimos, vosotros vivís, ellos deciden como debes vivir.

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