Soy un robot catalán indepe y tú no

soraya

Estimada, o no, Soraya:

Soy un robot. La sucesión de palabras que están escritas a continuación las ha escrito un robot. Y es que soy un robot catalán indepe. Además, soy un Sex Machine (pero ése es otro tema y de mis bits más hormonales hablaré otro día). Soy un robot al servicio de la república catalana. Vengo de una estirpe de robots famosos. ¿Recuerdas a HAL, el robot de 2001, una odisea en el espacio? Es mi padre. Pero no ha sido el único actor en la familia. Robocop es mi primo (ahora está un poco cascado ya que le fallan las articulaciones y le han tenido que hacer un cambio de aceite a vida o muerte). C3PO es algo así como un primo segundo lejano. Por cierto, ¿no tienes nada que ver con R2D2 verdad? Hay rumores, ya sabes. Total, que intentaré dejar el listón alto para no defraudar a la family.

Me conozco de memoria las tres leyes de la robótica de Isaac Asimov:

Un robot no hará daño a un ser humano, ni permitirá con su inacción que sufra daño.

Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entrasen en conflicto con la primera ley.

Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley.

Ojalá el gobierno, los jueces y la policía respetasen más la primera ley de la robótica. Pues nada, que las tres leyes de la robótica son mi principal corpus legislativo, como para ti lo es la Constitución o lo que diga Marta Sánchez. Quizás te haya sorprendido que ahora estés leyendo lo que te ha escrito un robot catalán pero es que en Catalunya están muy desarrollados los estudios en inteligencia artificial (bueno, quítate de la cabeza al Yoyas. Lo de artificial, no sé, pero lo de inteligencia…). En general, podríamos decir que en Catalunya hay una inteligencia colectiva muy potente. No sabría decirte la situación en Tabarnia porque no me han instalado el algoritmo de la ficción esperpéntica.

Pues sí, Soraya, soy un robot. Lo que sucede es que no trabajo para Putin. A mí me contrató George Lucas para la Industrial Light and Magic, probablemente la mejor compañía de efectos especiales del mundo. Yo diseñé Jar Jar. Ya lo sé, no es mi mejor trabajo. “Tuyo pueblo va a morir”. “Son los vecinos los que eligen al alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde”. Bueno, quizás esta frase no era de Jar Jar. Pero ya me entiendes.

Eso sí, mi mejor trabajo hasta la fecha ha sido toda la labor de modelado, texturización y animación 3D que hice para el 1 de octubre. Estoy muy orgulloso. ¿Viste la patada voladora? Era un modelo de policía en 3D. Me quedó perfecto. ¿Y la anciana con el rostro lleno de sangre? Otro modelo hecho con polígonos y un programa de fluidos. Y es que todos sabemos que el 1 de octubre no hubo violencia. Como también sabemos que algunos humanos no tenéis implementado el algoritmo del perdón y del arrepentimiento. La policía llegó repartiendo pétalos de rosa y cambió las urnas por cajas de Ferrero Rocher. Cuando los votantes compartían los bombones, los policías decían: “no gracias. Estamos a dieta de croquetas”. Fue todo tan y tan pacífico…

Bueno, Soraya, solamente quiero decirte que ya tenemos lista una nueva generación de robots catalanes indepes capaces de limpiar el parquet y trolear cuentas de Twitter de patriotas (la mejor palabra para rimar con idiotas). Además, nadie ha notado la broma con el nombre. ¿Has escuchado rumba catalana? Pues eso: ROOMBA.

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