Tipos que meten la cabeza en el congelador @mrjesusfigueroa

jesúscabrón

Estimado, o no:

A lo largo de los años, internet ha generado diferentes leyes y bromas. Por ejemplo, si en Google Imágenes introduces el número 241543903, verás que aparecen muchas personas con la cabeza metida dentro de un congelador. Haz la prueba. Está también el Teorema del hilo largo que asegura que a medida que el número de comentarios de un blog se incrementa, las posibilidades de que alguien introduzca un comentario a esa entrada, habiéndose leído el resto de comentarios, disminuye. Pero seguramente la ley más conocida es la Ley de Godwin. Enunciada por Michael Godwin, abogado de la Electronic Frontier Foundation, dice que “a medida que una discusión online se hace más larga, la probabilidad de una comparación que involucre a los nazis o a Hitler se aproxima a uno”. Lo que sucede es que con los españoles de adarga antigua y rocín flaco, los españoles que creen tener una misión en la vida, no hace falta una discusión larga. Cuando el tema hace referencia al independentismo, Mr. Godwin exterioriza su verborrea inmediatamente. Tan sólo el hecho de llevar un lazo amarillo, una chapa que pida la libertad de los presos políticos o una estelada basta para que un ejército de seguidores de la famosa ley te etiquete como nazi. Y da igual que los indepes no hayamos protagonizado ninguna noche de los cristales rotos, abierto campos de concentración o de exterminio, gaseado a nadie o incinerado persona alguna en un horno crematorio. Aquí de lo que se trata es de insultar. Porque sí. O mejor dicho; porque no, porque no hay argumentos, porque es muy difícil encontrar símiles negativos en personas que lo único que queremos es votar, que voten los del sí a la independencia y los del no. Es raro, llamar nazi a una persona que carga una urna. Y más en el único país de Europa en el que el fascismo gobernó durante cuarenta años.

Pues, qué quieres que te diga: estoy más que harto. Harto de la pereza mental, de ese sopor intelectual como el tuyo que solamente tiene como resultado la estigmatización de tantas y tantas personas que, repito, SÓLO QUEREMOS VOTAR.

A lo largo de los años he adquirido varias costumbres: hacer deporte, no pasarme con el colesterol y llamar nazis solamente a los nazis. Créeme: funciona. Porque cuando etiquetas como nazi a una persona que no lo es, estás banalizando el nazismo. Y eso es muy grave. Con tu ocurrencia estás orinando metafóricamente sobre los millones de víctimas del nazismo. Las víctimas reales. Las que murieron a causa de la mayor oleada de sinrazón, crueldad y violencia que ha conocido Europa en muchos años. Un genocidio no hace gracia. Nada de gracia. Ni puta gracia.

Por eso, Jesús, no estaría mal que antes de eructar tuits xenófobos, revisaras tu arquitectura mental porque quizás no seas más que un tipo falsamente ocurrente que psicoanaliza de una manera soez y desacertada a varios millones de personas. Sí, los independentistas somos personas. ¿Lo habías olvidado? Ahora, permíteme que introduzca el número 241543903 en Google Imágenes para hacerme la idea de que eres uno de esos infelices que intentan refrescar sus ideas introduciendo el cráneo en un congelador. ¡¡¡Plas!!! ¿Lo has sentido? Es la puerta del congelador que se ha cerrado de golpe. 

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