Vergüenza ajena

irene

Estimada, o no:

Montmeló es un municipio situado en las coordenadas 41°33′17″N 2°15′00″E / 41.554722222222, 2.25. Eso significa que, si un día las introduces en el GPS de un coche, éste te llevará a territorio catalán. Sí… Catalunya, un lugar lleno de catalanes, en el que se habla catalán, se come crema catalana, se bebe Vichy catalán y existe un himno oficial catalán llamado Els Segadors. Impechonante, ¿no? Los catalanes tenemos himno propio. Qué, ¿cómo te has quedado? Y se trata de un himno que, en territorio catalán, lo podemos poner cuando nos salga de la botifarra, sin pedir permiso a ningún español y sin temer que a Llarena le suba la tensión. Así es. Quizás sugieres que el himno catalán debería sonar en la clandestinidad porque a los sensibles oídos hispanos les molestan sus notas. No sé… vamos a probarlo:

mi fa sol la fa sol mi

so la si si RE si la sol

sol la si DO fa sol la

fa sol la DO si la fa sol mi

mi mi mi mi_

si si si si si_

DO DO DO si

la si fa sol

mi mi mi mi_

¿Qué tal? ¿Algún ictus? ¿Problemas en el oído? ¿Dificultad en el habla? Lo sé… lo sé… al principio cuesta un poco aceptar esas cosas del mundo que uno odia. Sin embargo, la mejor solución para evitar situaciones incómodas ante lo que uno odia es, precisamente, dejar de odiarlas. Yo, por ejemplo, no odio el himno de España. No me lo pondré jamás en el iPod pero tiene incluso su gracia. ¿Has oído hablar del Sistema Stanislavski? Se trata de un método de interpretación que se ha utilizado en lugares tan prestigiosos como el Actor’s Studio de Nueva York. No voy a meterte el rollo explicándote en qué consiste. Sólo voy a mencionar uno de sus puntos: la memoria sensorial. Se trata de construir el personaje a partir de recuerdos o vivencias y de cómo estos te devuelven sensaciones. Pues bien, cuando escucho el himno de España, no puedo evitar ver a Paco Martínez Soria en “La ciudad no es para mí”. Ya sabes… con su boina, su cesto de mimbre y los pantalones subidos hasta el esternón. ¿Por qué me sucede? No sé… pregúntaselo a Stanislavski. En todo caso, la audición de la Marcha Real me provoca una sonrisa. Podrías hacer lo mismo. Cuando escuches Els Segadors intenta que la memoria sensorial te devuelva algún recuerdo positivo. Ya sé que es complicado con las dosis diarias de catalanofobia que recibes pero intenta pensar en algo que te haga más llevadero el momento ya que, te pongas como te pongas, el himno oficial de Catalunya va a sonar en Catalunya todas las veces que nos dé la gana. Por cierto, vergüenza se escribe con diéresis, como monolingüe.

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