No te va a gustar pero me da igual

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Oye, ¿pues sabes qué? Que me he hartado. Que lo de ser políticamente correcto está muy bien, que lo del seny catalán está aún mejor pero que llega un día en el que dices que hasta aquí hemos llegado y que, al fin y al cabo, mandar a la mierda a la gente es gratis y hasta en según qué situaciones resulta sano, sienta bien, no te fastidia el nivel de colesterol y te deja en una estado de relajación mental interesante. Por eso, amigo tuitero que ni te conozco, ni ganas tengo de conocerte, vete a la mierda, pero ya, rápido, cuanto antes mejor. Que me he hartado de que repitas como un lorito lo que te dice Ana Rosa Quintana, que ya no te aguanto tus carencias intelectuales, ni que se te atragantara la ESO, que aquí quien más quien menos tiene una carrera, habla varios idiomas, ha viajado y sabe distinguir un Pollock de un Matisse. Que no, tonto del culo, que no juegan en el Manchester. Que son pintores, figura. Que ya sé que te has creado una cuenta en Twitter porque a ti no te hace caso ni tu novia, que te pasas la vida en el bar contando olivas y cañas de cerveza, que no tienes ni oficio ni beneficio y que no hay cosa más tonta que ser obrero y votar al PP. ¡Oh, Tabarnia! Ya ves. El invento del TBO. No necesito tus insultos, no me interesa tu discurso low cost adornado con memes que ni has hecho tú porque lo más cerca que has estado del Photoshop y de la creatividad fue de tu primo que estudió FP.

Oye, Pablito Iglesias, Pedro Sánchez, Iceta de mi vida, que no, que la izquierda no tiene nada que ver con lo que sois, que para cuatro votos que conseguís en las Españas estáis perdiendo a Catalunya para siempre y que sin Catalunya solamente podéis aspirar a gobernar en la casa de las bolas de algún parque infantil. Que no, nenes, que no es eso. Que esto va de libertad, de hablar con sinceridad, de que la gente pueda votar, de no tener presos políticos ni exiliados, de la memoria de la república, de que no tenemos que tragar más con vuestras americanas de pana o vuestros chalets de medio milloncejo de euros, que aquí el más tonto hace relojes y que en Europa os van a dar más collejas que las que propinaba Amparo Baró en Siete vidas.

¿Y vosotros, Arrimadas y Rivera? Xenófobos nos llaman. Los que no han movido ni un sólo dedo para promover la acogida de refugiados (ese dedo acusador que sí mueven con desparpajo). Xenófobos nos llaman. Los que en su puñetera vida no han hecho absolutamente nada por conseguir que los inmigrantes en España tengan una vida digna. Y mienten. Y crean conflictos lingüísticos donde no los hay, y ningunean todo lo que tenga que ver con la cultura y la historia catalanas, que les molesta. O quizás no les molesta tanto. Al fin y al cabo es un 2×1: consiguen votos en la España adoctrinada (sí, nenes, hay una parte de España adoctrinada, por supuesto) mientras acaban con aquello que dota de identidad a un pueblo. ¿De qué ahora es Inés Arrimadas la gran pubilla de la cultura, la historia y la identidad catalana, la gran defensora de tooooodosss los catalanes, cuando lo más importante que ha hecho es implantar la doctrina del parchís: mato una y cuento veinte? ¿Alguien se lo ha creído? ¿En serio? ¿Alguien se ha creído que un día fue a Montserrat, se abrió el cielo y la Moreneta le dijo que iba a ser la gran salvadora de la nación catalana, cuando ni siquiera la reconoce como tal y pone cara de mosqueo infinito cada vez que debe escuchar Els Segadors? Que a mí me da igual de dónde venga la gente. Lo último que me importa es su origen. Lo importante es cómo aterriza y para qué. Ciudadanos. Ja, ja, ja. Un partido nacido de un casting de las élites económicas y tardofranquistas del país. Porque cuando la marca PP tiene menos futuro que un dentífrico de color negro, lo mejor es inventarse un producto alternativo. Pero si eso es más viejo que el capitalismo. Venga, va.

¿Y vosotros, peperos? ¿Y los Llarena y las Lamelas? Venga, a pasear la bandera, el himno, la cabra y el vivaspaña. Y uno se pregunta si está en el siglo XXI o en un guión de Rafael Azcona dirigido por el genial Berlanga. Y salen “La Escopeta nacional”, el palco del Bernabéu, la folclórica con bigote y el alcalde hortera. Y es entonces cuando es fácil datar el inicio del relato: España existe desde que alguien decidió obligar a otra persona a hacer algo que no quería. Porque de eso va el orgullo español: de victorias militares, conquistas de territorio, derrotas militares, pérdidas de territorio y amnesia colectiva. Pero de los grandes talentos, de los grandes genios que ha dado España al mundo, de esos poco se habla. Unos están enterrados en cunetas y a otros se les manda a hacer cafés a Londres porque para sacarse títulos universitarios ya está Pablo Casado que tarda siete años en aprobar la primera mitad de la carrera y cuatro meses en sacarse la segunda. ¡Oh, milagro! Con lo genial que podría ser un país mediterráneo, lleno de recursos, con un clima sensacional y personas con talento. Que dejes de utilizarme ya, que no soy moneda de cambio, que soy catalán pero no idiota, que ya vale de que pretendas conseguir votos a cambio de que me llamen de todo, que ya es suficiente, basta, nene, basta.

Que sí, que ya lo sé… que no se puede escribir desde la rabia, que hay cosas que es mejor no decirlas si no quieres que un ejercito de inadaptados sociales te cosan a tuits escupitajo pero, ¿qué le voy a hacer? Nací en el Mediterráneo. Sí, cerca del mar. Nací en el Mediterráneo y ya no recordamos que los griegos nos dieron la filosofía; los romanos, el Derecho; los árabes, la agricultura de regadío; el Renacimiento, el humanismo; la Ilustración, el contrato social y Rajoy… Uy, Rajoy… A mí me dio las ganas de irme de este Estado, un Estado encantado de haberse conocido, ombligocéntrico, castrador y que, en vez de promover la paz social y la diversidad como ejes de acción política, decide suicidarse por cojones, porque sí, me lo vas a decir tú, que no sabes con quién hablas, hombre ya, que les doy caña a los catalanes, que meto cizaña, que ya me votará el hombre blanco cabreado que vive a mil kilómetros de un forn de pa, háblame en cristiano, que la euroorden estaba bien, eres tú que no sabes leer, nos tienen manía…

En fin, que ya está, que me he quedado relajadito, que lo tenía que decir, que ya sé que no te gusta, que mira, que me da igual, que sí, que enviar a la mierda a la gente de vez en cuando es terapéutico, entre otras cosas porque no te elegí, no fui a por ti para pedirte que me acompañaras, que en esta vida elegimos a pocas personas, pareja, amigos y poco más, que sí, que ya sé lo que pone en mi DNI, pesado, que me da igual, que no sé si soy ciudadano del mundo pero que miro para el norte, el sur, el este y el oeste, que más allá de los Pirineos también hay vida, que ya estoy harto de muchas cosas y que, al final, esto es gratis. El blog es gratis, este texto es gratis, las palabras son gratis y si no te gusto, como dice Montoro: cambia de canal. Y si quieres hablar de las floresitas del campo, los pajaritos y lo bonita que es la vida en este maravilloso lugar del universo, adelante: wordpress es gratis.

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