Es el chulo que castiga

diego

Estimado, o no:

Bienvenido al capítulo tropocientos de Barrio Sésamo, edición “estamos en otra frecuencia, chaval”. Hoy explicaremos la diferencia entre derechos y obligaciones, que son como Iniesta y Zaplana, la cara clara y la cara oscura.

La palabra derecho deriva de la voz latina directum, que significa “lo que está conforme a la regla, a la ley, a la norma”. Desde el punto de vista moral, la obligación se define como la presión que ejerce la razón sobre la voluntad, enfrente de un valor. Si nos vamos al terreno jurídico, una obligación es el vínculo jurídico mediante el cual dos partes (acreedora y deudora) quedan ligadas. La parte deudora debe cumplir con una prestación objeto de la obligación. Por ejemplo, imagínate que tú y yo bailamos un chotis (no eres mi tipo, pero estaré dispuesto a hacer un esfuerzo para que este texto resulte pedagógico). Lo que te decía: imagínate que bailamos un chotis… no sé… por ejemplo: cuando llegues a Madrid, chulona mía, voy a hacerte emperatriz de Lavapiés; y alfombrarte con claveles la Gran Vía, y a bañarte con vinillo de Jerez. Sexo etílico, en resumen. Pues bien, en medio de nuestro baile, yo te piso el pie. Es decir, mi pie del 42 ha tomado la decisión de subirse encima del tuyo. A partir de ese momento se establece por mi parte una relación moral y jurídica. La moral me está diciendo: ya sé que el pavo éste te cae mal, es de UPyD y va de listillo, pero eres un buen tipo y deberías quitar el pie. La obligación jurídica me está diciendo: él tiene el derecho a caminar sin un tipo cincuentón encima de su pie y tú tienes la obligación de devolverle su libertad para poder caminar. Ya sabes: acreedor y deudor. ¿Has comprendido la diferencia entre derecho y obligación? Pichi es el chulo que castiga del Portillo a la Arganzuela, porque no hay una chicuela que no quiera ser amiga de un seguro servidor … Sí, amigo, un día hablaré del chotis, la chulería, el machismo y todas aquellas estructuras del heteropatriarcado (nunca mejor dicho por las arcadas que me produce).

Una vez establecida la diferencia entre derecho y obligación, imaginemos el siguiente caso: un señor nacido en Vic, cuya lengua materna es el catalán, se dirige a un CAP de Vic para explicarle al médico (llámalo médico, llámalo servidor PÚBLICO) que desde hace una semana siente un dolor en la cadera que no le deja dormir. Como este señor es catalán, paga impuestos en Catalunya, su lengua materna es el catalán y el catalán es una lengua oficial en Catalunya, tiene DERECHO a hablar en catalán. ¿Esto lo comprendemos? ¿Me detengo en este punto? ¿Te lo explico con manzanas? ¿No? Vale, continúo. En este caso, ¿tiene el médico (llámalo médico, llámalo servidor público que cobra gracias a los impuestos que paga el señor de Vic al que le duele la cadera), como decía, tiene el médico la OBLIGACIÓN de entender al paciente? Sí. Por supuesto. Evidentemente. Nada más faltaría. Y conste que he dicho la obligación de entenderle. ¿Tiene el médico la obligación de hablarle en catalán? Seguramente, sí, pero como el señor de Vic es muy amable y lo único que quiere es que la cadera le deje de joder por la noche, es perfectamente viable que él hable en catalán y el médico en castellano. ¡¡¡Y no pasa nada!!! No se hunde el mundo, el médico no tendrá un ictus, la vida continuará, el castellano lo seguirán hablando 500 millones de personas y, eso sí, los de UPyD, los de Ciudadanos y los del Partido Popular os quedaréis sin ganchos electorales para supremacistas lingüísticos que creen que hasta ET hablaba en castellano.

Los derechos de unos son las obligaciones de otros. Y si un médico quiere trabajar en comunidades bilingües debe CONOCER esas lenguas porque da servicio a sus pacientes y estos no tienen la obligación de cambiar de lengua a causa de las carencias lingüísticas del médico. Y no te preocupes: hay médicos buenísimos, geniales, que son capaces de hacerlo. Y estos, EVIDENTEMENTE, son los que están más capacitados para dar servicio. ¿O es que existe algún mandato divino que proclame que sólo son buenos los médicos monolingües?

Chulas: Pichi es el chulo que castiga del Portillo a la Arganzuela, que no quiera ser amiga porque es un flagelador. En serio, un día hablaré de los chotis, de los Indiana Jones de Arganzuela y de la madre que los parió. Y pensar que hay raperos en el exilio…

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