¡Viva la vida!

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Estimado, o no:

La Tierra, una enorme bola con una superficie de 510,1 millones de kilómetros cuadrados en la que 7.500 millones de personas tienen probabilidades de padecer insomnio, pelearse, votar a partidos patéticos, padecer alcoholismo o convertir su botiquín en una farmacia de tranquilizantes, antidepresivos y somníferos. La Tierra. Un lugar perdido en la inmensidad del espacio en el que viven arquitectos, médicos, científicos, pintores, poetas, aprendices de todo y expertos en nada, vividores, sufridores, estafadores y proxenetas. La Tierra nos golpea con huracanes, tornados, terremotos y tsunamis pero también nos regala un amanecer y un anochecer diarios, con sus colores rojos, naranjas, amarillos… Pura poesía visual gratuita, belleza para retinas sensibles, descanso en el frenesí diario.

Nuestro planeta rota a una velocidad de 1.670 km/h y alrededor del Sol viajamos a 108.000 km/h. Uf… a toda leche por el espacio, vomitando bilis, teniendo sexo durante kilómetros y kilómetros de viaje espacial, sintiéndonos extrañamente eufóricos en un país extrañamente sobrevalorado, emborrachándonos de vino o de poder, buscando ser soberanos de nuestro destino, trabajando alrededor del astro rey mientras un rey rojigualda, de profesión inaugurador, vive de dinero público… La Tierra.

Te invito a que busques la página web http://poblacion.population.city/world/. En ella pueden verse a tiempo real las cifras de la población actual, los nacimientos, las muertes… Como en uno de esos paneles de los parkings, sabemos cuántas personas se han visto expulsadas a la vida y cuántas han sido expulsadas de la vida. Viva. Viva la vida que se agota en cada segundo. Viva aquello en lo que realmente creemos. Vivan nuestras convicciones maceradas por el éxito o el fracaso. Viva nosotros, mucho tiempo, el necesario para descubrir a qué realmente debemos gritar ¡viva!

El gran Billy Wilder decía que cada día miraba las necrológicas de los periódicos mientras pensaba que Dios se había olvidado de él. Sin embargo, el 27 de marzo de 2002, también dejó el parking. Detrás suyo quedaron 80 guiones cinematográficos y 26 películas. Nos hizo reír, llorar, sorprendernos, enamorarnos, sufrir por el Jack Lemmon constipado de El apartamento que, bajo la lluvia, esperaba a que su jefe acabara la faena con su amante. Billy Wilder regaló imágenes míticas al inconsciente colectivo como la de la falda al vuelo de Marilyn Monroe en La tentación vive arriba. Un genio del humor que le decía a su novia y futura mujer: “besaría el suelo que pisas, si vivieses en un barrio más limpio”. Por eso, mi euforia es diferente a la tuya. Yo grito: ¡viva Billy Wilder! Y grito viva a los más de 500 bebés que han nacido en lo que se tarda en leer este texto. ¡Viva la vida!

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