Mi vida con dos testículos @Exojo

prudencio

Estimado, o no:

Me sigue sorprendiendo la obsesión que el Homo Hispanicus tiene por los testículos. No digo que las joyas de la corona carezcan de importancia, sin embargo, no acabo de comprender esa fijación consistente en ponerse todo el rato los cojones en la boca (la palabra cojones, para ser más exactos. Supongo que me has entendido porque hay cierto problema postural en hacerlo literalmente).

A mí los testículos me preocupan relativamente poco. No quiero que me rebote ninguna pelota de fútbol en ellos (o peor aún, de rugby), intento no hacer equilibrios sobre una espada de samurai y cuando busco un lugar en el que sentarme, procuro que no haya un puercoespín debajo. Pero por lo que respecta a mi vida diaria con dos testículos adjuntos en mi cuerpo, cual archivo de word en un correo electrónico, mi única preocupación es encontrar los boxers adecuados. No me gusta que aprieten hasta el punto de empezar a tener voz de castrati o de Montoro (que para el caso es lo mismo) y tampoco me gusta que vayan igual de sueltos que las bolas de espejos de la discotecas. Unos buenos boxers han de apretar lo justo y créeme, encontrar la presión testicular correcta, no es fácil. Además de cambiarte la voz, unos boxers con una presión excesiva pueden enviarte los testículos a compartir espacio con la vesícula biliar y, no sé mucho de anatomía, pero puede ser una experiencia dolorosa (especialmente el viaje de retorno a casa, como Ulises en busca de su Ítaca).

De todas maneras, déjame que te diga que una de las actitudes que más me desesperan de los Homos Hispanicus es que jamás nombran al órgano más importante de los seres humanos, común a los hombres y a las mujeres, que no posee diferencias dependiendo del origen y que es el gran responsable de nuestra felicidad. Me refiero, obviamente, al CEREBRO (lo escribiré con mayúsculas como tú haces con los cojones). El cerebro no solamente garantiza que no te hagas popó encima, en medio de una reunión laboral importante, o que decidas que dormirse durante un coito es una buena decisión para la vida en pareja. El cerebro es nuestro principal medio para relacionarnos con el mundo. Nos permite aprender, recordar, emocionarnos, crear… El cerebro es nuestra herramienta más avanzada. El de un adulto pesa unos 1,4 Kg y en ellos se condensa la esencia de aquello que somos. En él reside el lenguaje, nos permite comunicarnos, hacer chistes, ser ingeniosos y divertidos. Almacena también el cerebro nuestros afectos, nuestro valioso equipaje de sentimientos. También habitan en él los recuerdos, el pasado, la vida consumida en otros brazos o en otros besos. Y por supuesto, en el cerebro está nuestra capacidad para tomar decisiones, para ser valientes o cobardes, para huir o hacer frente al peligro. El resto de órganos son importantes pero el cerebro es el puto amo. Por eso, no se trata de tener más cojones (todos los hombres, excepto patología, tenemos dos). Se trata de cuidar al cerebro, de mimarlo, de sentir auténtica veneración por él porque es en esos 1,4 Kg. donde realmente reside nuestra esencia y nuestro paso por el planeta. En fin, te dejo, voy a mirar una oferta de boxers. Espero que aprieten lo justo. Ya sabes, ni Montoro, ni bolas de espejos de discoteca.

nou final

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