El espejo del machismo

Hugo

Estimado, o no:

Algunos de los vídeos más divertidos que circulan por las redes sociales son aquellos en los que se ve a un perro ladrando a un espejo. Se antoja maravilloso observar sus reacciones. Les extraña que ese perro que tienen delante suyo se mueva al mismo tiempo que ellos, les ladran, se acercan, se alejan… Algunos perros, incluso, atacan al espejo y lo llenan de babas. Los más limitados caninointelectualmente vuelven a atacar. Y ante el ataque, un nuevo porrazo contra el espejo. Y otra vez… y otra vez… Me parece una estupenda metáfora de lo que es la vida.

En un intento de justificar lo que intuyes que es incorrecto afirmas que no eres machista. Sin embargo, después viene el famoso “pero”. Es la típica frase: “no soy racista pero si mi hija se casa con un negro, la mato” o “no soy homófobo pero como mi hijo salga maricón, lo echo de casa”. Sí, eres racista. Sí, eres homófobo. En tu caso, queda claro. Sí, eres machista porque consideras que las opiniones válidas sobre fútbol son cuestión de género, hay un supremacismo latente en tu comentario que arrincona a las mujeres en el silencio ante determinados temas. Y si escribieras tuits del tipo: “de verdad que yo no soy racista, pero los negros no deberían opinar de fútbol” serías un perfecto ejemplo de racista. En serio, no hace falta leer a Freud, ni a Jung.

Pero, no sólo eso, después eres como el perro que vuelve a atacar al espejo a pesar de haberlo dejado lleno de babas y, en un irónico giro del destino que parece haber sido escrito por Torrente, afirmas que “lo pueden jugar y vivirlo obvio, entenderlo tacticamente (sic, esas tildes), estrategicamente (otro sic, otra tilde ausente) no pueden”. Vamos a traducir tu elaborado razonamiento: las mujeres pueden dar patadas al balón, gritar gol porque están capacitadas para saber que un gol se produce cuando la pelota entra en la portería contraria y pueden incluso saber lo que es un 4-4-2, pero la estrategia requiere una altura intelectual inalcanzable para aquellas personas que deben orinar sentadas por carecer de pene. Es eso, ¿no?

Ahora debería venir una lista sobre lo que consideras que las mujeres no deberían verter opiniones. Puede ser divertido, a la vez que frustrante para tus padres y profesores. ¿Literatura? ¿Sylvia Plath, Jane Austen o Agatha Christie podían hablar de literatura? ¿Arquitectura? ¿Gae Aulenti, Charlotte Perriand o Lina Bo Bardi podían hablar de arquitectura? ¿Lise Meitner, Marie Curie o Ada Lovelace podían hablar de ciencia o matemáticas? De hecho, ¿realmente crees que Marta, cinco veces ganadora del FIFA World Player, Alex Morgan, Carli Lloyd, Hope Solo o Abby Wambach saben menos de fútbol que tú? ¿En serio?

Miro al perro y me río. Es inevitable. Sigue ladrando. Las babas resbalan por la superficie del espejo. Se acerca. Se aleja. Quizá llegue un momento en el que el perro descubra que es un perro. Es un momento de revelación sobre su verdadera identidad, la anagnórisis llevada al mundo canino. Pongamos espejos ante los machistas y observémosles. Puede ser divertido, a la vez que frustrante para sus padres y profesores.

 

nou final

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