Los histéricos necesitan público

joan planas

Estimado, o no:

Las estadísticas, siempre las estadísticas. Las estadísticas no conocen sentimientos y en eso no se diferencian de algunos tuiteros. Las estadísticas dejan al margen el que probablemente sea el lado más humano de los humanos: las emociones. Afortunadamente, a nadie se le ocurre hacer estadísticas sobre los días en los que estás realmente jodido y nadie hace un repaso del mes en términos de: “estoy contento porque este mes solamente he estado un 40% de días a punto de tirarlo todo por la borda”. Tampoco nadie se presenta a otra persona diciendo: “puedes confiar en mí porque ocho de cada diez veces digo la verdad” o “no le soy infiel a mi mujer ya que sólo le pongo los cuernos dos de cada diez ocasiones en las que tengo oportunidad de un encuentro sexual furtivo”. No hay gráficas sobre el amor, no hay ningún diagrama de barras sobre la esperanza, sobre el miedo, la frustración… Creo que hemos hecho bien despojando de cualquier posibilidad matemática zonas de nuestra humanidad que, no sólo nos humanizan con más fuerza, sino que son las responsables de la verdadera magia en esta experiencia tan extraña que es la vida.

Por otra parte, y ya que con tu argumentación intentas restar importancia a algo tan grave como es una violación, vinculándola con algo tan frío como las estadísticas, permíteme que te imagine sodomizado por un gorila. Ya sabes: un ejemplar enorme, un auténtico macho, un semental dispuesto a sucumbir ante tus indudables atractivos. Tranquilo, llegado el caso no deberías sufrir, intenta disfrutar del momento, hazte un selfie o, mejor aún, un vídeo. Pero, sobre todo, que no se cree ninguna alarma en tu entorno. Formarías parte de una estadística muy pequeña de individuos insensibles, con ganas de llamar la atención hasta el punto de romper su libro en FAQ’s, que han sido sodomizados por un gorila. El hecho carecería de toda importancia ya que es probable que sólo el 0,0000000000001% de hombres haya sido sodomizado alguna vez por un gorila afectado por feromonas humanas.

La vida de un solo ser humano es importante. De hecho, es lo más importante. Por encima de la media, de porcentajes, de la mediana y de gráficas está el ser humano. Nos gusta contar. Los números nos permiten entender el mundo. Igual que las palabras. Cifras. Letras. Dan sentido a nuestra manera de relacionarnos con la complejidad. Pero no hay que olvidar que una sola mujer violada es demasiado. 1240 violaciones al año son una barbaridad. Y quitar importancia a esta cifra, una ignominia. Ya sé que los histéricos necesitan público y que Twitter concede espacio a aquellos que necesitan llamar la atención sobre su paso por esta fiesta con fecha de caducidad. Sin embargo, hay ocasiones en las que uno debe decidir entre sobresalir del resto a través de la inteligencia o a través de la estupidez. Es una elección. No sólo eso. Es una actitud vital. Es la misma diferencia que hay entre escribir un libro o romperlo. Por cierto, si no eres capaz de entender la diferencia entre un accidente y una violación, cómprate un diccionario.

nou final

Pots seguir el BLOG SOCIETAT ANÒNIMA a:

logotw Twitter

@blogsocietat 

Unknown

Facebook

youtube

YouTube

1024px-Instagram_logo_2016

Instagram

Anuncis