Carta a Pablo Casado

casado

En la mitología griega, Eco era una hermosa ninfa que contaba con el don de la palabra. Explicaba hermosas historias con una fluidez natural y un tono de voz que dejaba a todos anonadados (en resumen: el negativo fotográfico de Rajoy). Un día en el que Zeus se encontraba en el bosque ligando con las ninfas, Hera se presentó de improviso persiguiendo a su marido. La mujer estaba hasta el gorro de sus continuas infidelidades. He dicho Hera y no Sofía, que conste (ésa es otra historia). Eco, al darse cuenta, comenzó a entretener a Hera con los más variados relatos, mientras las ninfas y el propio Zeus, planeaban pirarse de allí. Eco era la Netflix de la mitología griega, para que me entiendas. Las ninfas y Monsieur Ponecuernos pudieron huir, pero Hera se dio cuenta rápidamente del engaño. Furiosa, castigó a Eco despojándola de su voz y permitiendo únicamente que repitiera las últimas palabras de su interlocutor. Pues bien, en la segunda temporada, capítulo 1, Eco se enamoró perdidamente de Narciso, un joven buenorro y bien plantado que estaba demasiado encantado de haberse conocido (llámalo Narciso o Cristiano Ronaldo, como prefieras). De Narciso, Eco no obtuvo una noche de sexo desenfrenado. Más bien al contrario. Se burló de ella al ver que la ninfa sólo era capaz de repetir las últimas palabras que él le decía. Eco, desconsolada, huyó a las montañas. Allí se dejó morir de tristeza. Quedó de ella únicamente su voz, condenada a repetir las últimas palabras de quienes hablan. Eco… eco… eco…

En la mitología española, Eco es un tuitero con más banderitas en su timeline de Twitter que un camping y que destina su tiempo en la Tierra a repetir las chorradas diarias que vierten en el mundo los políticos low cost y la prensa palmera. Así, el ciclo de la información/opinión/fake news es el siguiente:

Fase 1) Político irresponsable explica una anécdota irrelevante como si fuese una verdad universal, prescindiendo de estudios serios, opiniones fundamentadas y reflexión profunda, intentando además que sea una anécdota imposible de comprobar.

Fase 2) La maquinaria de la prensa palmera recoge esta afirmación, la amplifica, le suma otras anécdotas imposibles de comprobar, invita a expertos floreros dispuestos a cobrar por dar veracidad a esas anécdotas imposibles de comprobar, ameniza el espectáculo con tertulianos “capaces” de opinar sobre política, fútbol, física cuántica y los resultados bursátiles de Kuala Lumpur e inocula en la población menos crítica nuevas dosis de metadona ideológica.

Fase 3) El tuitero que se cree inteligente porque aprobó la ESO repitiendo sólo un curso, juega a ser la ninfa Eco. Eco… eco… eco… Y sin poner en marcha el más sencillo mecanismo de pensamiento crítico, repite como un loro tartamudo la última ocurrencia del político low cost. Al fin y al cabo, han dicho en la tele que eso es verdad. Ya sólo se trata de que el tuitero haga un comentario con varias faltas de ortografía y lo decore con sus banderitas del camping “Gol de la Roja”.

Fase 4) El político irresponsable recoge lo que se comenta en Twitter (una parte de lo que se comenta en Twitter. A la disidencia mejor convertirla en invisible) y la repite. Eco… eco… eco… Volvamos a la fase 1 y se entenderán muchas cosas. Como, por ejemplo, que los referéndums sean “golpes de Estado”, las manifestaciones pacíficas sean consideradas “sedición” y los líderes políticos elegidos democráticamente, que dan conferencias por Europa y se pasean por parlamentos como el británico sean considerados “fugados de la justicia”.

Mira, Pablo, desde siempre hay políticos que pretenden convencer a la población de que existe una superestructura mundial que resulta imposible cambiar. El faraón se debe enterrar en una pirámide porque… El senado romano no se puede cambiar porque… Soy señor feudal y tú me debes pasta porque… El capitalismo no se puede mejorar porque… La pobreza no se puede erradicar porque… La violencia de género no se puede evitar porque… La tauromaquia no se puede prohibir porque… La Constitución no se puede reformar porque… No se puede realizar un referéndum de autodeterminación porque…

Hay un muro invisible que impide que se cuestionen determinados aspectos que, de una manera u otra, hipotecan el futuro de la gente. Y como lo dice Pablo Casado, lo repiten en la tele, lo repiten los tuiteros, lo repite Pablo Casado, lo repiten en la tele, lo repiten los tuiteros, lo repite Pablo Casado… y así hasta el infinito y más allá, pasa el tiempo esperando a que Narciso no se descojone escuchando semejante eco de anécdotas chorras que verbaliza como si fuese un juego infantil. Y es que, al final, creo que también nos engañaron con el mito de Narciso. No se ahogó contemplando su bello rostro en el estanque. Prefirió suicidarse con tal de no escuchar a la pedorra de Eco repitiendo una y otra vez las mismas idioteces. Por cierto, no hay que bajar la basura en el ascensor. Quizás por eso algunos vecinos no lo comparten. 

Pots seguir el BLOG SOCIETAT ANÒNIMA a:

1024px-Instagram_logo_2016 Instagram

logotw Twitter @blogsocietat 

Unknown Facebook

youtube

YouTube

Anuncis