El independentismo necesita nuevos líderes, más jóvenes, más valientes, más sinceros

torra

En 1993, Douglas Coupland publicó uno de mis libros favoritos: Generación X. Era una crónica del desencanto que experimentamos en los 90 aquellos que nacimos en el baby boom de los 60. Se suponía que ya estabas en el futuro que habías soñado para ti cuando eras un adolescente, pero la realidad era un tanto diferente. La novela del escritor canadiense venía aderezada con definiciones que aún recuerdo con cariño:

McJob: trabajo mal pagado, sin prestigio, sin dignidad, sin futuro en el sector servicios. Considerado frecuentemente como una elección profesional satisfactoria por personas que nunca han tenido ningún trabajo.

Punto de engorde: puesto de trabajo pequeño y abarrotado hecho con paneles desmontables revestidos de tela y ocupados por miembros poco importantes del personal. Llamado así en recuerdo de los pequeños cubículos de los mataderos utilizados por la industria cárnica.

Solidaridad generacional: necesidad que tiene una generación de detectar defectos en la siguiente con objeto de reforzar el propio ego colectivo: “los chicos de hoy no hacen nada. Son unos apáticos. Nosotros salíamos a protestar. Lo único que hacen es comprar y quejarse”.

Mi generación vio morir a Franco, asistió al 23F en directo, a la entrada en la CEE y en la OTAN, vio las americanas de pana de los que ahora hablan con voz de NO-DO y se sientan en yates… Nos metieron en la transición sin poder votar la Constitución, nos llegó la caspa institucionalizada, María Luisa Seco nos trataba como idiotas, Torrebruno y los Payasos de la tele nos hicieron cantar canciones surrealistas… Más tarde nos pusimos hombreras, bailamos los últimos lentos que sonaban en las sesiones de tarde de las discotecas y nos creímos el cuento de que la movida madrileña era el colmo de la modernidad. En fin…

Y ahora el futuro nos ha colocado como las mentes pensantes de vete a saber qué revolución. Porque sí, sigo creyendo en el pueblo, pero en estos tiempos de comida basura, cine basura, literatura basura, música basura y televisión basura, no es de extrañar también que se haya instalado la política basura. Me siento traicionado. Siento que como catalán se han reído de mí dos veces: los de allí y los de aquí. Viendo a Quim Torra, dando la mano a quién le ha llamado dos veces supremacista y racista, siento que no hay líderes que quieran canalizar la energía colectiva de un pueblo alzado pacíficamente para una sociedad mejor. Entre la agresividad, la asertividad o la huída, se ha optado por esto último. Viendo la provocación de realizar un Consejo de Ministros en Barcelona para rebautizar un aeropuerto o hacer un brindis al sol con la cuestión Companys, me siento humillado. Y siento que la Generación X debe hacer autocrítica.

Creo que el independentismo necesita nuevos líderes, más jóvenes, más valientes, más sinceros.

El 8 de mayo de 1994, Kurt Vonnegut dio un discurso en el inicio de las clases de la Universidad de Syracuse. Creo que es oportuno recordar su mensaje:

¿Entonces, pequeños cretinos, queréis un nuevo nombre para vuestra generación? Probablemente, no. Lo que queréis es un trabajo, ¿me equivoco? Vaya, los medios os han hecho un estupendo favor llamándoos la Generación X, ¿verdad? Os habéis puesto a dos pasos del final del alfabeto. Pues, en el presente acto, os bautizo Generación A, el comienzo de una asombrosa serie de triunfos y fracasos como fueron, en su momento, Adán y Eva”.

Pots seguir el BLOG SOCIETAT ANÒNIMA a:

1024px-Instagram_logo_2016 Instagram

logotw Twitter @blogsocietat 

Unknown Facebook

youtube

YouTube

Anuncis