La felicidad en Sant Esteve de les Roures

antonio

Estimado, o no:

Te felicito. En serio. Mi más sincera enhorabuena. Tu curso CCC de hacking te ha resultado muy útil. Que se escriba hackers, que las IP sean dinámicas y que Sant Esteve de les Roures sólo exista en la imaginación literaria de la Guardia Civil, son hechos que carecen de importancia. El hecho definitivo es el hallazgo de que en Catalunya hay muy buen sentido del humor. Y es que no sólo existen cuentas de Anonymous en Sant Esteve de les Roures. También hay ayuntamiento, regidurías, IES, bibliotecas, un ESADE, escuelas, universidades, CAP, clubs deportivos, medios de comunicación, museos, embajadas, aeropuerto… por haber, hay hasta Sex Shop. Podríamos decir que Sant Esteve de les Roures ya se ha incorporado por derecho propio a la lista de lugares imaginarios famosos como Macondo, la Ínsula Barataria, Mordor o los espacios de diálogo en los gobiernos españoles.

Más allá de la broma, creo que es muy positivo que el ingenio colectivo haya sabido aprovechar esta metedura de pata. El humor es una vía de escape a la realidad tan surrealista que acompaña a los catalanes desde hace años. Hoy, sin orden judicial, la policía ha detenido a alcaldes, un fotógrafo y diferentes activistas. Sin orden judicial, vestidos de calle y encapuchados. ¡Hola, democracia! Hoy, un agente ha impedido la entrada a un abogado en la comisaría para asistir a su cliente porque se ha dirigido a él en catalán. Hoy, el presidente Pedro Sánchez, el de los españoles, el de ese país que tanto y tanto pinta en política internacional, ha dado un discurso en un parlamento europeo prácticamente vacío. Ayer, el cónsul español en San Francisco hizo un discurso en inglés que parecía sacado de una película de indios y vaqueros. Se me han quedado clavados en el alma esos segundos de in the… in the… in the… Anteayer, el ABC se lamentaba de que los catalanes recibamos dinero del Estado, como si sólo pagasen impuestos los catalanes unionistas y sólo recibiésemos dinero los indepes. Ojalá en la próxima declaración de la renta haya una casilla que permita decir: ¡Señor, sí, señor!

Necesitamos humor. No hay otra manera de escapar de esta realidad. Bueno, sí la hay. Un reset. Otro modelo de Estado. Otros valores. Otras ideas. Un proceso que sea el reflejo de que el siglo XXI ha llegado al espacio público para instalarse. Nuevos marcos mentales. Más participación ciudadana. Más libertad, por favor, más libertad. Sueños. Soñar en grande. Sólo sueñan, o ni siquiera sueñan, los mediocres. Derribar muros de cristal que atrapan en la rutina, en el “siempre se ha hecho así”, en el conformismo. Olvidar complejos de inferioridad o delirios de grandeza. Perseguir la igualdad, la justicia, los derechos sociales. Un país normal, con su separación de poderes, en el que hablar lenguas maternas no sea visto como un signo de rebeldía, en el que se fomente la cultura (todas, no sólo la hegemónica), en el que sea el pueblo el que controle al poder y no al revés, en el que los ofendiditos sean una anécdota. ¿Por qué todo esto se antoja tan complicado cuando en otros países es tan sencillo? ¿Por qué discutir lo obvio? ¿Por qué llevamos los catalanes tantos años intentando hacer pedagogía y pidiendo perdón por existir cuando se ha demostrado que simplemente es imposible, que jamás se nos entenderá, que siempre estamos bajo sospecha? ¿Por qué todo parece que nos cueste el doble de esfuerzo? ¿Por qué el día que nos larguemos de ese enjambre nacionalista, neofranquista, represivo y acomplejado será el primer día en el que se nos empiece a echar de menos? ¿Por qué nadie se da cuenta de que los golpes, las detenciones, las querellas y la represión no funcionan en la sociedad digital, de la información, de las redes sociales, del mayor número de personas con estudios superiores y con mayor espíritu crítico? ¿Hasta cuándo estaremos dispuestos a aguantar? ¿Cuándo saltará la rana del agua caliente? 

En fin, hasta que estas preguntas se resuelvan, buscaremos consuelo en Sant Esteve de les Roures. Tengo la esperanza de que allí la gente es feliz en estos momentos. Me encantaría saber que discuten sobre economía, sobre series, sobre deporte, sobre transportes, sobre sanidad, sobre educación… pero que lo hacen sabiendo que su país es normal. Equiparable a otros países. Ni más, ni menos. ¿Tanto cuesta?

Fes un click a sota per seguir-me a:

1024px-Instagram_logo_2016 Instagram

logotw Twitter @blogsocietat 

Unknown Facebook

youtube

YouTube